19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1
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viernes, 20 de marzo de 2009

EL ASCO SUPREMO: EL DEL VUELTO A LA VIDA

Esta inmensidad se la deberemos para siempre al sevillano Luis Cernuda.





LÁZARO


Era de madrugada.
Después de retirada la piedra con trabajo,
porque no la materia sino el tiempo
pesaba sobre ella,
oyeron una voz tranquila
llamándome, como un amigo llama
cuando atrás queda alguno
fatigado de la jornada, y cae la sombra.
Hubo un silencio largo.
Así lo cuentan ellos, que lo vieron.

Yo no recuerdo sino el frío
extraño que brotaba
desde la tierra honda, con angustia
de entresueño, y lento iba
a despertar el pecho,
donde insistió con unos golpes leves,
ávido de tornarse sangre tibia.
En mi cuerpo dolía
un dolor vivo, o un dolor soñado.

Era otra vez la vida.
Cuando abrí los ojos
fue el alba pálida quien dijo
la verdad. Porque aquellos
rostros ávidos, sobre mí estaban mudos,
mordiendo un sueño vago inferioir al milagro,
como rebaño hosco
que no a la voz, sino a la piedra atiende;
y el sudor de sus frentes
oí caer pesado entre la hierba.

Alguien dijo palabras
de nuevo nacimiento.
Mas no hubo allí sangre materna
ni vientre fecundado
que crea con dolor nueva vida doliente.
Sólo anchas vendas, lienzos amarillos
con olor denso, desnudaban
la carne gris y fláccida como fruto pasado;
no el terso cuerpo oscuro, rosa de los deseos,
sino el cuerpo de un hijo de la muerte.

El cielo rojo abría hacia lo lejos
tras de olivos y alcores.
El aire estaba en calma,
mas temblaban los cuerpos
como las ramas cuando el viento sopla,
brotando de la noche con los brazos tendidos
para ofrecerme su propio afán estéril.
La luz me remordía
y hundí la frente sobre el polvo
al sentir la pereza de la muerte.

Quise cerrar los ojos,
buscar la vasta sombra,
la tiniebla primaria
que su venero esconde bajo el mundo
lavando de vergüenzas la memoria,
cuando un alma doliente en mis entrañas
gritó, por las oscuras galerías
del cuerpo, agria, desencajada,
hasta chocar contra el muro de los huesos
y levantar mareas febriles por la sangre.

Aquél que con su mano sostenía
la lámpara testigo del milagro,
mató brusco la llama,
porque ya el día estaba con nosotros.
Una rápida sombra sobrevino.
Entonces, hondos bajo una frente, vi unos ojos
llenos de compasión, y hallé temblando un alma
donde mi alma se copiaba inmensa,
por el amor dueña del mundo.

Vi unos pies que marcaban la linde de la vida;
el borde de una túnica incolora
plegada, resbalando
hasta rozar la fosa, como un ala
cuando a subir tras de la luz incita.
Sentí de nuevo el sueño, la locura
y el error de estar vivo
siendo carne doliente día a día.
Pero él me había llamado
y en mí no estaba ya sino seguirle.

Por eso, puesto en pie, anduve silencioso,
aunque todo para mí fuera extraño y vano,
mientras pensaba: así débieron ellos,
muerto yo, caminar llevándome a la tierra.
La casa estaba lejos;
otra vez vi sus muros blancos
y el ciprés del huerto.
Sobre el terrado había una estrella pálida.
Dentro no hallamos lumbre
en el hogar cubierto de ceniza.

Todos le rodearon en la mesa.
Encontré el pan amargo, sin sabor las frutas,
el agua sin frescor, los cuerpos sin deseo;
la palabra hermandad sonaba falsa,
y de la imagen del amor quedaban
sólo recuerdos vagos bajo el viento.
Él conocía que todo estaba muerto
en mí, que yo era un muerto
andando entre los muertos.

Sentado a su derecha me veía
como aquél del que festejan el retorno.
La mano suya descansaba cerca
y recliné la frente sobre ella
con asco de mi cuerpo y de mi alma.
Así pedí en silencio, como se pide
a Dios -porque su nombre,
más vasto que los templos, los mares, las estrellas,
cabe en el desconsuelo del hombre que está solo-,
fuerza para llevar la vida nuevamente.

Así rogué, con lágrimas,
fuerza de soportar mi ignorancia resignado,
trabajando, no para mi vida ni mi espíritu,
mas por una verdad en aquellos ojos entrevista
ahora. La hermosura es paciencia.
Sé que el lirio del campo,
tras de su humilde oscuridad en tantas noches
con larga espera bajo tierra,
del tallo verde erguido a la corola alba
irrumpe un día en gloria triunfante.


De "LAS NUBES"


LUIS CERNUDA.

jueves, 19 de marzo de 2009

píldora de asco visual:
las visitas y la pesca


A los tres días, apestan. Es un olor nauseabundo, el de los peces en descomposición. El olor que querríamos capturar para poder liberar en crueles dosis ante quienes abusan, atacan o se callan cuando podrían manifestarse, es un olor que duele. Es un olor con el que uno se desazona, a uno se le turba la cabeza y se le revuelve el estómago, como con el movimiento de la embarcación o del carruaje y también en el principio o el curso de algunas enfermedades. Es un olor que marea, ¡qué gran ataque!

Y es que siento algo que no sabía que existía.
Y es que nos pierde la boca, nos gana la nariz, nos pierde el olfato, nos gana la cocina. Y es que las escamas sin olor no son lo mismo, sino una cota de malla perfecta, adaptable, viscosa, chorreante.

Y todo se reduce a la pescadilla que se muerde la cola.
Y todo se reduce a echarle agallas a las cosas.
Y todo se reduce a fuego lento.

lunes, 16 de marzo de 2009

Cine y Asco

Os habéis fijado de que a cada sentimiento humano le corresponde un género cinematográfico? Es muy curioso: para el miedo, por ejemplo, existen varios géneros diferentes, y cada uno alude a un tipo de miedo diferente: thriller, thriller psicológico, suspense...; para el amor pasa igual, si alude al amor de pareja están las románticas, si alude al familiar encuadra más con el drama o la comedia en función de si la emoción es agradable o desagradable, y luego está la comedia romántica, la tragicomedia, y así un largo etcétera. Vamos, que el cine es un representante brutal de las emociones humanas, y con nuestro protagonista, el asco, tampoco se queda atrás. A priori, nos puede dar la impresión de que es una emoción ignorada, pero nada más lejos de la realidad: el asco es un sentimiento muy extendido en el cine y con un enorme número de adeptos. Como tampoco es cuestión de llenaros de datos voy a poneros unas pocas películas que representen el asco.

1. Cine Gore: Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro).

La obra prima de Peter Jackson, el autor de El Señor de los Anillos, se ha convertido en un icono del cine gore, si bien cuando la hizo no había inventado nada que no existiera ya. Para empezar emplea un clásico, la temática de zombis, muertos vivientos, auténticos pioneros del género gore. Decir que "gore" son las películas que se basan en hacer un "suculento" espectáculo visual que hace gala de mucha violencia, mucha sangre y vísceras, humor esperpéntico, y a menudo mucho sexo explícito. ¿Por qué es buena esta película? Puede ser porque realmente es asquerosa, pero te ríes, y además su trama explora un tema controvertido, como son los complejos edípicos. Apúntatela Argax.












2. TROMA Films: El Vengador Tóxico.

Sin duda, el nombre de Troma es sinónimo de asco, o de mal gusto. Vienen haciendo cine de serie z desde finales de los 70, y cuentan con decenas de películas. Troma es la compañía cinematográfica que cuenta con mayor número de bodriazos insufribles, y se sienten de lo más orgullosos de ello. "El Vengador Tóxico" es probablemente su aberración más popular, un superhéroe americano repugnante que se dedica a limpiar la basura que se encuentra, más bien movido por sus propios intereses que por ningún fin altruista. El asco está asegurado desde el primer plano del protagonista (y cuando se tira a la chica ya ni digamos).













3. Snuff movies o no tan snuff: Holocausto Canibal.

De todas las películas de mal gusto, las cuales en realidad no son santo de mi devoción, esta es sin duda mi favorita. Antes de hablaros de ella quiero contaros que es una snuff movie. Para el que no lo sepa "snuff movie" es un género de cine, naturalmente ilegal, que consiste en retratar violencia real: asesinatos, torturas, violaciones, etc. Más que un caso real, el snuff movie se acerca más a la leyenda urbana: se cree que hay quien trafica con este tipo de género, yo verdaderamente no conozco que exista ninguna así, pero conociendo hacia qué dirección va la Internet...


El caso que nos ocupa, Holocausto Canibal, es una película que, a diferencia del resto de películas gore, pretendió buscar un máximo de realismo, tanto en sus escenas, como en su trama, provocando un asco más que real en el espectador. Con las otras te ríes porque sabes que nada es real, que todo está exagerado, pero con esta te quedas pensando si aquello es real o no. Durante muchos años fue censurada pues se creía que muchas o todas las escenas eran reales, y como veis en el cartel de la película, realismo no le falta. "Casi" ninguna escena es real, sólo hay uno, y os aseguro que fue la que más me impactó a mí: Una en la que parten en dos a una enorme tortuga terrestre (probablemente centenaria). Aunque está escena me parece terrible, me gusta esta película porque trata sobre tribus indígenas, creo recordar que de Papúa Nueva Guinea, cuyas costumbres son antropófagas, de cómo el hombre blanco cuando entra en la vida de estos indígenas se puede convertir en un monstruo mayor de lo que se supone que son ellos por ser caníbales. Y sobre todo me gusta porque hasta aprendes de antropología. Muy recomendable por lo impactante que resulta.

4. Mal gusto: Pink Flamingos

No todo el cine de asco es cine gore. Pink Flamingos no es exactamente gore, o no es gore "convencional". Ahora bien, sin duda es asquerosa. Jonh Waters se hizo muy popular e incluso reconocido con esta película cuyo objetivo era el de provocar, y su provocación se basaba más en la sobre-exposición de conductas parafílicas (incesto, coprofilia y otros, pederastia, sexo con géneros queer...) más que en hacer gala de vísceras, sangre y demás (aunque tengo entendido que tampoco se queda corto). En España tenemos a un referente muy parecido, sí, habéis acertado, me refiero a nuestro tan bien ponderado Pedro Almodóvar, el Pedro de la primera época, de "Pepi, Lucy Bom y otras chicas del montón", o "Kika". Ambos autores tienen muchas cosas en común, sólo que Waters envidia enormemente a Almodóvar por no haber podido nacer en La Mancha.








Por supuesto que me dejo muchas en el tintero, yo sólo pongo aquí las que más me llaman la atención o las que considero más populares, a lo mejor me podéis decir vosotros algunas (Supernova, protagonizada por Marta Sánchez, por ejemplo, es bastante asquerosa... o tambien está la de las Spice Girls).










píldora de asco visual:
la propsopopeya

Giré la foto y me encontré contigo. No sé si me causas compasión, miedo, ternura o asco. En todo caso, no quiero saberlo. Me revuelve mucho más no estar seguro. Y, a fin de cuentas, son mariposas en el estómago, como las de enamorarse .
Claro, que yo lo que tengo son aristas arrancándome las mucosas. Y me encanta.
Un escararriba.
Pincha para saludarlo.

viernes, 13 de marzo de 2009

píldora de asco visual:
la rehumanización

Un bocao te pegaba en tol peluche.
Las partes del cuerpo escindidas nos provocan revulsión. Incluso las que no son verdad. Más aún en un viernes y trece anglosajón.
A menudo, es mucho peor imaginarse el cuerpo sin la parte.

¿Y eso del tornillo en la encía desdentada, cómo lo llevaríais?
Mirad que, de lo que hay, es la mejor opción.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Mis repulsivas experiencas religiosas

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

A ti no te cura ni la madre que te parió so mariconazo. Grita un idiota con medio cuerpo asomando por la ventanilla trasera de un coche. Como buen cristiano me arrimo al portón de la iglesia, temo a dios, pero más temo la ostia que me pueden dar como abra la boca. La madera está áspera igual que deben de estarlo los nudillos del bruto que a lo lejos levanta el puño y se ríe.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

Encontré la bola de cera que durante mi infancia fui agrandando cada Semana Santa. Nazareno dame cera. El placer del líquido candente en el espacio intacto entre mi pulgar y mi índice anticipo de futuras sensibilidades más explícitamente relacionadas con el sexo. Sí papá hubiera sabido que a veces, cuando me masturbo, pienso en el cirio inclinándose, goteando cera líquida en mis manos, hubiera prohibido que su hijo se fuera con los demás niños a pedir que los nazarenos les eyacularan en las manos.


Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

Ese olor a incienso por las calles del centro. Qué hago vestido de chaqueta, qué hago de la mano de una mujer, por qué me empujan. Estiro el cuello y veo la condición líquida de la aglomeración de personas, hay mareas y corrientes que azotan el mar de cabezas que se extiende hacia el modesto horizonte de una calle tan estrecha que parece querer ensartar el sol. Alguien se desgañita en un balcón. Me pregunto cuándo se hundió mi barco.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

Trece años y duermo en una habitación con otros chicos, mañana tenemos que ir a misa y hablar sobre que supone para nosotros ser cristianos. Para mi ser cristiano es el tintineo de las monedas en el bolsillo después de darle el palo al teléfono público que las monjas tenían en la entrada del convento en el que hacíamos las convivencias. Ser cristiano es matarse a pajas tres o cuatro en una habitación ojeando revistas pornográficas ellos y yo con la mirada clavada en sus enormes pollas lubricadas. Ser cristiano es la culpabilidad que sobreviene cuando te escapas de noche para besar a las chicas cuando tu lo que quieres es poder estar con tus compañeros de habitación, escuchando su respiración, observando su pecho subir y bajar, acercando la cara a su boca para que su aliento te estremezca. Ser cristiano es la duda de si esa polla me cabrá en la boca.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

Día de boda, bonito día de boda. Se casa mi primo con una hermosa mujer de ojos negros y pelo rizado. Ojos negros, siempre ahogándome en unos ojos negros. Mi primo no, mi primo se ahogaba en el caballo y ahora se ahoga en el alcohol. La de los ojos negros resultó que tenía otros ojos también negros en el vientre y una predisposición genética a la histeria casi en el mismo grado que la de mi primo para que se le fuera la mano con las sustancias adictivas, para que se le fuera la mano en general; casi siempre hacia la cara sostén de esos ojos negros como el bonito día de boda y mi abuela sonriendo, comiendo tarta, viendo a sus nietos felices. Día de boda.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme…

A ti no te cura ni tu puta madre, mariconazo, dice el cura con el alzacuellos descompuesto desde la puerta de la sacristía. A nadie le gusta que lo dejen a medias. Lo comprendo, pero no hace falta insultar.

Señor, no soy digno de que entre en mis casa, le he dicho ya que no queremos Biblias, por favor, no insista. No joder, tampoco quiero agua bendita en tetrabrick ni escapularios que puedan ser usados para atar el asado. Señor, le vuelvo a pedir por favor que se vaya.

martes, 10 de marzo de 2009

píldora de asco visual:
la ruptura del código

El código nos condiciona y nosotros condicionamos el código. Esta interacción usuario-herramienta es en extremo interesante y puede provocar todo tipo de sensaciones y sentimientos. Véase: el asco.

cacho hoygan!
(gracias a los que me ahorráis un desenlace como ese)
A veces, tengo miedo de hartarme de pensar en ti. Hoy, me alegro de llegar a dos meses juntos.

lunes, 9 de marzo de 2009

«¿A quién?» o
el juego más asqueroso del mundo

Todo el que se precie de haber tenido infancia sabe que los juegos pueden ser muy divertidos.
Todo el que se precie de haber tenido adolescencia sabe que pueden ser muy combativos.
Todo el que se precie de conservar lo conservable de estas edades sabe que cuanto
más directos y más impliquen, más instantánea es la diversión.
Así que os enseño un juego que os mola seguro, se llama...

«¿A quién?»
Tienes que elegir a uno de los dos que yo te diga para follártelo. Siempre tienes que quedarte con uno, porque si no pierdes. De hecho es la única forma de perder. No se pueden repetir parejas, pero sí individuos. Para muestra, un botón:
- ¿A quién, a Aznar o a la Botella?
- A la Botella, que me entra mejor y me deja vacío en vez de pelos del bigote.
- ¿A quién, a Aznar o a Fraga?

y así...

Este juego mejora en estados de enajenación mental transitoria, natural o artificial, oiga.

sábado, 7 de marzo de 2009

píldora de asco visual:
lo desconocido

También, lo que desconocemos, es mucho más propenso a darnos asco.

Fluido vital, al final era verdad.
A veces, me gusta sentir las aristas en mi piel. Otras, me asusta.

jueves, 5 de marzo de 2009

píldora de asco visual:
la sorfresa

Inicio una pequeña serie de píldoras de asquito visual que publicaré cada dos días durante esta semana. No olvidéis pinchar en las imágenes para disfrutarlas en toda su amplitud.
La primera, nos puede hacer pensar acerca de nuestros pre-juicios.
Tanto sobre lo bueno, como sobre lo malo.
Empieza así:
Y termina así:
Y, por supuesto, aquí hay un triángulo oculto. Y habrá más.

El Asco poético.

Pincha aquí.

intro al 2ndo escrito de chá

Nota mental 1:¿es o no cierto que hay gente que se mete hámsters en el culo por diversión?"
Rompepistas




Ya que estamos con Kiko Amat, os presento algunas de las preguntas que hace un personaje de su último libro "Rompepistas" Respondedme y luego os digo lo que responden ellos. Esto nos servirá de introducción para mi próximo escrito.


1. En una situación límite, ¿cual de estas cuatro cosas harías, si te obligaran a escoger una?

a. Chuparle a alguien la polla (en vuestro caso coño, aunque...)
b. Comerte los mocos de alguien.
c. Comerte tu propia mierda.
d. O beber los meados de una tía.

2. ¿qué preferirías ser: ciego, sordo, mudo o inválido?

Mudo, elige otra ¿eh?

3. ¿qué enfermedad grave preferirías sufrir?

a. Sífilis.
b.Lepra.
c. Ántrax.
d. Cólico Miserere. (no os voy a decir lo que es, investigad....que da más asco)

4. Os obligan a follaros a un ser mitológico ¿a quién os folláis?

a. Sirena Uno (parte de arriba mujer, parte de abajo pez)
b. Sirena Dos (parte de arriba pez, parte de abajo mujer)
c. Hipogrifo.
d. Medusa.

Y como dice otro de los personajes, El Cherif...

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca."

a.s.(a).c.o.

Como fotógrafa, un ejemplo de algo asqueroso...Anne Geddes que me produce salpullidos...
Como diseñadora, Tous, que consigue, a pesar de todo, ser menos asqueroso que la gente que lo lleva...



miércoles, 4 de marzo de 2009

El Ávatar de: El Asco

Asqueroso y sin caer en lo escatológico, oiga.

Invitacion al vómito (por Chá)

Hola haskerósos:


Tenía intención de, a lo largo de estos diecinueve días, extenderme hasta mi máxima plenitud acerca del tema que nos concierne, pues, al terminar este ciclo, quería guardar fielmente en mi libreta y posteriormente en un fanzine una conclusión final acerca del asco, a revisar en unos cuantos años, y con mis investigaciones unidas a las vuestras.


Pero por razones ajenas a mi espléndida voluntad y cercanas a la fiebre y otros menesteres, creo que mi expansión se verá reducida, aún así, espero servir de algo, aunque sólo sea para que “le mudit” vuelva a desear asquerosamente a una mujer.


Bien, a modo introductorio, comparto este vídeo (perdón bideo) de alguien a quien amo aquí donde me véis y que seguro que todos habréis visto, a pesar de que lo censuraron por catalogarlo, precisamente de asqueroso:




El asco siempre suele relacionarse con lo escatológico, lo que a mi parecer es quedarse con lo más obvio, y restar lo más jugoso, aún así, creedme que en materia de lo escatológico hay pocas cosas que me den asco, tener Crohn te inmuniza más de lo que a simple vista pueda parecer ante estos temas.


Una de las mejores definiciones de asco es la que leí hace tiempo en un libro de mi amado Amat, quien establece una definición para “horroroso” que yo vinculé al asco desde el primer instante. Paso a transcribirlo. Disculpad mi voz cascada y mocosa y los ruidos de fondo, pero es que tengo obra...




Por último, un texto de Oliverio Girondo...


INVITACIÓN AL VÓMITO


Cúbrete el rostro 
y llora. 
Vomita. 
¡Sí! 
Vomita, 
largos trozos de vidrio, 
amargos alfileres, 
turbios gritos de espanto, 
vocablos carcomidos; 
sobre este purulento desborde de inocencia, 
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce, 
y esta castrada y fétida sumisión cultivada 
en flatulentos caldos de terror y de ayuno. 
Cúbrete el rostro 
y llora... 
pero no te contengas. 
Vomita. 
¡Si! 
Vomita, 
ante esta paranoica. estupidez macabra, 
sobre este delirante cretinismo estentóreo 
y esta senil orgía de egoísmo prostático: 
lacios coágulos de asco, 
macerada impotencia, 
rancios jugos de hastío, 
trozos de amarga espera... 
horas entrecortadas por relinchos de angustia. 



A continuación, y en otra entrada, mi primer texto...espero que os haya servido para sentiros más asquerosos.


El Asco como una de las bellas artes: los cigarros mentolados sublimados

La familia Lucena es asquerosa.



La primera cosa que me enseñó mi padre de la vida es que las cicatrices de moto duelen menos que cualquier otra cosa que te ocurra. Así que, si me miráis bien de arriba a abajo, podréis observar las huellas de esta premisa: las dos cejas partidas, el labio inferior abultado, varios botes de Betadine más en los brazos y mil y una herida en las rodillas. A pesar de la controversia, la mayoría de estas desavenencias simplemente ocurrían al bajarme de la moto, pues, aunque la mitad de mi tiempo estaba en el agua y la otra mitad en una Vespa o Lambretta, jamás tuve un accidente.


No sé si se puede considerar conducción temeraria el moverte en una Vespa con una niña de meses en tu regazo. La primera vez que monté en uno de esos trastos de los años sesenta cuyo rugido puedo reconocer y diferenciar de cualquier otra cosa con tubo de escape, aún no gozaba ni de dos meses, ni de raciocinio suficiente como para negarme, pero Dios (o sea, papá, como diría Freud) lo vio justo y necesario. Mi primera cicatriz será de unos dos años o tres, la de la ceja, bajando de la moto cuando veníamos de Córdoba. 


Así que la primera vista para sentencia que me enseñó mi padre fue que las cicatrices de moto son las que más asco dan de cuerpo para fuera y las más hermosas de cuerpo para dentro.


La segunda cosa es que el humo de un tren eléctrico no circula en ninguna dirección, porque no existe. No sé por qué de entre todas las cosas que podría enseñarme, mi padre se decantó por este dato que a ojos de todos podría resultar innecesario. Pero es que amaba los trenes tanto como a las motos y cuando no nadaba o Vespeaba, conducía trenes.


A raíz de esto, papá me enseñó un recorte de periódico en el que salía él. El recorte era una catástrofe; mi padre conducía con su hermano un tren, ésta vez de mercancías y se quedó sin frenos. Lo de los trenes es un poco como el Titanic, que no puedes abandonarlo si eres el capitán, por mucho iceberg que se cuele en tu camino, aunque sólo lleves mercancías.


Así que su hermano le dijo que saltara y él le dijo que no. En el último momento, mi tío empujó a mi padre y sacrificó su vida por la de su hermano (y por las mercancías, pero sin violinistas tocando hasta el hundimiento) Entonces me quedé sin tío y a mi padre no lo metieron en la cárcel porque se demostró que había sido empujado (no me preguntéis cómo)


Yo no hubiera saltado. No soy ningún cobarde. La gente cobarde me da asco, añadió.


Así que la segunda afirmación que me enseñó mi padre es que las cicatrices dan asco, pero no tanto como la gente cobarde. Y de paso, me inculcó el gusto por los trenes y las catástrofes, a igual escala.


No todos los días conoce una a un padre kamikaze, capaz de estrellarse antes que reducir su honor a la altura de la mierda. Mi boceto de conclusiones comienza por una idea como ésta: la velocidad quizá pueda correr más que los problemas, en todos sus formatos. Para denotar una base empírica, cuando mi padre o yo estábamos preocupados por algo, cogíamos la moto y rodábamos.


Papá, ¿esto no es una forma más de huir de los problemas? ¿esto no nos convierte en cobardes?


¿tienes sensación de huida o de libertad?


Punto pelota.


Papá me enseñó otras cosas, como que nunca debes tatuarte el nombre de alguien que conoces de una noche por un impulso de “amor a primera vista” porque luego te pasas la vida entera luciendo en el brazo el nombre de una desconocida que nunca más volviste a ver. También a hacer flexiones dando una palmada en medio y a hacer la voltereta en el aire. Cuando tenía cinco años me compró un cigarro de esos mentolado de las farmacias. ¿está asqueroso no? Pues si no quieres tener que volverlo a probar, no empieces a fumar.


Es como lo de dar cera, pulir cera pero en versión cordobesa.


Luego se murió y me dejó el resto de análisis para mi solita. Así que la primera noción que la edad y mi padre me pudieron dar del asco fue ésta:


Las cicatrices que no son de moto dan asco. 


Los kamikazes dan asco, pero no tanto como los cobardes. 


Tanto no saltar como hacerlo, dan bastante asco.


Si huyes buscando libertad, no eres un cobarde, porque la opresión da asco.


Tanto el amor a primera vista como tu amigo borracho tatuador son ejemplificaciones incipientes del asco, pero no tanto como los productos de venta en farmacias.


La cosa más asquerosa que tiene la vida es que personas importantes que un día están a tu lado al día siguiente no lo están, sin previo aviso, sin pedir permiso.


Por tanto, echar de menos es quizás, una de las cosas más crueles que tiene el asco.


El asco, en cualquier caso, es una catástrofe que quizá no deje cicatrices aparentes, pero consigue inmunizarnos de la cosa más bella y a la vez más asquerosa que tiene este mundo.


La propia Humanidad.


Y si ésta dicotomía no da el suficiente asco, que venga Dios (papá) y me lo explique.



**A papá y a su hermano...y a la Conchi del tatuaje de mi padre.

Estrellas invitadas. Hoy: IVÁN FERREIRO

Una de las más brillantes aportaciones sobre el asco y su consiguiente reacción catársica, es sin duda esta canción de nuestro bienamado y muso, Iván Ferreiro. Título de la canción: Ciudadano A. Juzguen ustedes si es o no asco lo que promueve al autor a realizar la obra:

Historia de El Costras


HISTORIA DE EL COSTRAS (TODO PARECIDO CON LA REALIDAD ES PUTA COINCIDENCIA)


A su corta edad, y sin necesidad de reflexionar demasiado sobre ello, el Costras llegó a la conclusión de que, si bien no podía hacer que alguien le amara, o si quiera conseguir arrancarle a alguien una sonrisa, sí que podía arrancarle una sabrosa y espléndida sensación de asco. Y si después de todo, tampoco conseguía arrancarle una arcada a alguien, siempre podría arrancarle la piel.


El Costras era para sus padres, tíos o abuelos, así como para sus vecinos, sus compañeros de colegio, profesores, director del centro, niños gitanos del barrio, o ancianita con la que se topa uno los domingos en el parque, etc., un ser totalmente repugnante. Nadie se explicaba qué motivo, qué situación extrema, qué radiación de qué antena de qué compañía de telefonía podía haberle llevado a convertirse en el monstruo desgraciado que era el Costras. Sin embargo, el Costras era un niño feliz.


Muy pocos expertos en el tema de la Psicología, así como en el estudio de determinados primates, además de otros mamíferos prehistóricos, podrían determinar que el Costras en realidad era un niño con una personalidad muy íntima. Su capacidad de dar un asco insufrible quizás era una desviada y totalmente degenerada forma de creatividad instintiva: Mientras sus compañeros en el colegio estudiaban las materias escolares (Matemáticas, Literatura o Sociales), el Costras se especializaba en las materias que era capaz de segregar su recién estrenado cuerpo de tan solo 6 años de edad.


El Costras siempre fue un artista autodidacta. Utilizaba su propio material escolar. Su nariz era su propia fuente de material plástico. Allí conservaba sus ceras favoritas, y nunca necesitaba usar la plastilina. Las mucosidades eran una fuente inagotable de texturas y colores, por no hablar del sabor, y de la sorpresa de encontrarse el resto de una viruta de lápiz envuelta en aquella sustancia verdosa. El Costras temblaba de emoción cada vez que acudía a uno de sus orificios nasales: ¿se encontraría con uno húmedo, uno seco, o mixto?, ¿sería verde, amarillento, de colorines? Jamás olvidaría la primera vez que se topó con uno color rojo: la intensidad con la que brillaba, la capacidad única de impregnarse el color en los dedos y en todo aquello, y en todo aquel, en el que posaba aquel moco sangrante… el Costras era muy feliz.


Existían para el Costras otras fuentes de exploración igual de gratificantes. Su primer acercamiento a la ciencia fue en los urinarios del colegio (el hecho de que el Costras estuviera orinándose y se encontrara en un servicio público es pura coincidencia): oyó decir a uno de sus compañeros de colegio que “una vez un niño se murió por beber pipí”, el Costras demostró empíricamente la falsedad de tal aseveración, y como todos los niños huían de él, se aseguró de que quedase inmortalizada la experiencia dibujándola con pasmoso detalle en las alicatadas paredes del lugar. El material utilizado, sorpresivamente, lucía un espléndido colorido compuesto de un sinfín de ocres.


El Costras no entendía porqué nadie más compartía su afición, o mejor dicho, su pasión. Sus inocentes ojos infantiles no le permitían ver nada obsceno o desagradable en añadir la pelusa del ombligo al dibujo que les había puesto su profesora para que colorearan. Si al fin y al cabo no se había salido de la raya ni una sola vez. La pelusa en cambio le daba al trabajo final un relieve y un contraste altamente notables. No entendía por qué su profesora estaba en contra de él: era un niño formal, nunca interrumpía la clase para ir a orinar (no le hacía falta moverse) o ir a beber agua (como nadie le hablaba se dedicaba a acumular su propia saliva en los carrillos, la saliva puede ser una fuente inagotable de recursos, sacia la sed y es un disolvente eficaz).


Con tan solo 11 años de edad, el Costras haría su primer ingreso en un correccional: El llegar a esta edad pre-púber le otorgó el descubrimiento de una nueva sustancia con la que jugar (de dos quizás: el Costras no llegó a discernir si aquella sustancia blanquecina que emergía del acné de su rostro, se trataba de la misma que conseguía expulsar en cantidades ingentes con el adecuado entrenamiento), cuya obtención encontró enormemente satisfactoria, pero que en cambio, no tardó en escandalizar a las autoridades.


Nuestra sociedad, de esta manera, acabó una vez más con un joven talento, un ser creativo y original, tachado de desviado, quizás de criminal o de loco, pero un ser valiente al fin y al cabo que, venciendo el miedo, o el asco, o las convenciones sociales, llegó a explorar, conocer y a darle sorprendentes y extraordinarios usos a capacidades casi ignotas del cuerpo humano, desafiando las capacidades físicas humanas, rozando el concepto de súper hombre.


De el Costras no se sabe nada hoy en día. El Costras era uno de esos niños de los que uno se acuerda de cuando estaba en Primaria pero que nadie lo vuelve a ver en la vida, probablemente porque acaba siendo una persona acomplejada y agorafóbica que no conoce las bondades de las nuevas tecnologías, tales como la lavadora, el calentador de el agua o el extractor de humos; y que probablemente dedique horas al estudio de la ley del caos a través de los patrones que describen sus propios vómitos al ser derramados.


FIN

martes, 3 de marzo de 2009

REACCIONES A "LA MIERDA QUE HABLA"

ESTERCOLERO

Único habitante
de los miedos descabalgados,
del perro viejo abandonado en la cuneta del claxon,
del puré de sesos tras la sesión de ruleta rusa.

Único habitante
del pico de la gaviota,
del hambre de la cigüeña en el vertedero,
de la desvergonzada felación de la hiena,
de las palabras como pulpos enroscándose en el cuello.

Único habitante de estas afueras agusanadas.
Único gusano de esta tierra altiva y distante.

domingo, 1 de marzo de 2009

ME DAIS ASCO


A partir de ahora se incluyen nuevas actividades en el blog. Por una parte, os animamos a que desde aquí incluyáis una reseña acerca de los libros, películas, música que consumís y de lo que queráis compartir opinión con el resto del 19 y sus lectores.

Además, quedan inaugurados los 19 días temáticos, que consistirán en desarrollar un tema en concreto durante diecinueve días, todas las visiones y ápices que podamos aportar...escribir sobre ello, analizarlo, hacer relatos, fotografías...lo que sea! Por supuesto también podéis escribir de lo que os venga en gana como viene siendo habitual; simplemente, si decidís animaros a escribir sobre el tema dado, por favor, incluidlo en las etiquetas 19 días de...., y 19 días de asco.

Pues, como bien he adelantado, el tema de estos 19 días versará sobre el asco. Que cada uno se extienda como quiera y enriquezca este término.

Animamos a los lectores a que también nos envíen sus escritos y comenten.

Gracias a todos por la participación en este asco nuestro.

asco.

(De asqueroso).

1. m. Alteración del estómago causada por la repugnancia que se tiene a algo que incita a vómito.

2. m. Impresión desagradable causada por algo que repugna.

3. m. Esta misma cosa.

4. m. coloq. miedo.

estar hecho un ~.

1. loc. verb. coloq. Estar muy sucio.

hacer ~s.

1. loc. verb. coloq. Hacer afectadamente desprecio poco justificado de algo.

no hacer ~a algo.

1. loc. verb. irón. coloq. Aceptarlo de buena gana.

ser un ~ algo.

1. loc. verb. coloq. Ser muy indecoroso y despreciable.

2. loc. verb. coloq. Ser muy malo o imperfecto, no valer nada.

sin ~.

1. loc. adv. coloq. Am. Con decisión, sin escrúpulos.



Fuente: RAE