19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

domingo, 16 de noviembre de 2008

Euforia c.2

2 El hombre del saco.

Cuando somos niños, nos gusta que nos cuenten historias antes de dormir. Los más mediocres se conforman con escuchar una y otra vez aquella historia de la tipa con los enanitos y el principe que la salva. O aquella otra de la princesa encerrada y el príncipe que la salva. O la de las trenzas largas y el príncipe que la salva. Vamos, que casi hay que dar las gracias a Caperucita Roja por saber salvarse sola, aunque circula por ahí un final alternativo en el que aparece de la nada un fornido leñador y salva a Caperucita y a su abuela, ambas dentro del estómago del lobo pero no digeridas. Vale, al menos no es un príncipe, algo hemos avanzado.


Pero en realidad el único príncipe que ha salvado a todo el mundo es el Principito. El Principito gusta a los no mediocres, y no me puedo creer que todavía haya gente por ahí que no se lo haya leído al menos una vez. Pero existen. Y luego se quejan de que su matrimonio los subyuga. El Principito era un príncipe de verdad, que podría haber sido profeta si no fuera porque en su asteroide, b612, el único que vivía que no fuese una rosa, un cordero o un baobab era él mismo. Así que lo de profeta se le quedaba obtuso, quieras que no.


En un afán de huida de lo repetitivo, descarté la opción de las princesas salvadas por príncipes amanerados desde casi el primer momento, e indagué en otras historias. Cuando no estaba leyendo El Principito, me gustaba escuchar los cuentos que contaban diversos miembros de mi familia. Y ahora recuerdo aquella noche en la que mi hermano me contó la historia del hombre del saco.


El hombre del saco era un tío que frecuentaba las entradas de las discotecas de moda cuando yo era una niña. Mi hermano me contaba cosas de esas entradas, cosas de la gente que se iba allí y en las barandillas de aquellas largas escaleras se hacían rayas que iban del primer al último escalón. Me intentaba decir un precio aproximado de lo que podía valer aquella raya, pero no lograba acertarlo. Calculábamos juntos a cómo estaba el gramo. El caso es que esa gente estaba allí tan eufórica y luego aparecía el hombre del saco. El hombre del saco, quiero decir, tendríais que escuchar a mi hermano porque lo explicó tan bien que sería imposible superarlo. Imaginaos a un tipo que es casi un fantasma, que no rellena ni pasando tres veces la ropa que se pone y que no huele del todo mal. Tiene unos pantalones hechos mierda pero de los que se puede apreciar si te fijas bien que en su momento costaron la paga de toda tu adolescencia. Tiene los ojos desencajados y en general todo en él está desencajado, como lanzado de un quinto piso y tal como cayese así se iba a quedar. El hombre del saco tenía una voz ronca, luxada, escurridiza. Y barba de días, de unos cuantos días. El hombre del saco se acercaba a la puerta, y con toda la naturalidad del mundo, como si estuviese ensayando la coreografía de fin de curso de sexto, se quitaba la chaqueta y la colgaba en la barandilla, esparciendo un poco el polvo psicotrópico que allí se encontraba. Pero nadie hacía nada. No podían dejar de mirarlo, tanto que se olvidaban de respirar, como por miedo a romperlo y no poder afrontarlo. Él pasaba de las miradas y se quitaba una venda con la que tenía enrollado el brazo dejando entrever un sustituto de brazo, un brazo a prueba de errores.


Porque no había brazo, había surcos, costras y más surcos, souvenirs de lo que fue. Metía los dedos en ese surco, al estilo Santo Tomás cuando no se fiaba de que aquel maestro suyo no estaba muerto, que estaba de parranda y metía los dedos en las heridas de las costillas. Pues así. Con esa precisión y cuidado nanotecnológico. El hombre del saco separaba un trozo de piel y luego otro, y una vena y otra... acto seguido esperaba un poco, sin prisas, así hasta que llegaba a una vena en la que podía pincharse. Con paciencia. La encontraba, la levantaba un poco y se chutaba. Luego repetía la operación a la inversa y se iba. 


Pues ése era el hombre del saco, y no creo que ninguna princesa no prefiriese cumplir condena eterna antes de dejarse salvar por él.


Cuéntame un cuento antes de dormir, le dije a mi hermano. Te contaré una historia, me dijo él. Y me contó la historia aquella noche y al cabo de poco tiempo, mi hermano desapareció. Un día llegó a casa una bolsita de plástico con una cartera, que albergaba su documentación y ciento setenta y cinco pesetas. La traía un policía, nada, que se la habían encontrado en el mar.


- Pero, ¿él donde está? - le dijo mi madre a aquel policía, a modo de vómito.


Años más tarde, en Ética nos mandaron un trabajo sobre las drogas. Yo estaba en b.u.p. y todo el mundo se fue a la biblioteca y copió todos esos componentes y los efectos y lo malo que era el síndrome de abstinencia. Por esa época, yo no tenía ni puta idea de los componentes y esos porcentajes que repetían como telégrafos mis compañeros de clase en sus quince años. Ni me había metido nada, ni sabía que en casa de Kike siempre había tripis gratis, y me decían que era una niñata porque no tenía ni puta idea de drogas y seguramente sería virgen. "¡qué sabrás tú de drogas!" - me decía Kike cuando le pedía que tuviese cuidado con lo que se metía. No, no es que fuese una experta en drogas, la verdad, pero al menos sabía decir "mono" y no "síndrome de abstinencia", porque era una de las palabras que más oí en mi casa cuando era pequeña "Vete a jugar. Tu hermano está con el mono." - decían aleatoriamente mis padres o mis otros hermanos, no afectados por el mono. Y yo cogía mi pelota de cien pesetas y me iba a jugar y de vez en cuando miraba las sombras chinescas que se proyectaban en mi balcón, pero entonces me tiraban el balón y perdía. Así que dejé de mirar hacia mi balcón y me convertí en muy buena jugadora de balón prisionero. Y supe lo que era el mono antes de que nadie se molestase en explicármelo, antes de que Kike matase a las cuatro personas que iban con él en el coche estrellándose drogado una noche a la salida de la cuadra esa a la que iban a bailar. 


Cuando me tocó exponer a mí, me levanté sin ningun papel y conté la historia del hombre del saco.


La gente empezó a decirme que tenía mucha cara y que me había inventado esa historia como excusa para no copiar la mierda de trabajo, me gritaban que estaba loca mientras me miraban horrorizados y algunos lloraban y decían que el puto hombre del saco no existía y que quien cojones me creía yo si no tenía ni idea de drogas. Yo los observaba tan ofuscados en su ira y sentía muchísima rabia e impotencia, porque no sabia a quien de todos quería matar primero, así que me puse a llorar. A llorar con una pena analgésica, silenciosa como un microondas con el temporizador roto.


Aún no he logrado averiguar si, como decían mis compañeros de clase, estoy loca o no. Lo único que sé es que el hombre del saco existía, porque me lo había dicho mi hermano y mi hermano podrá ser lo que sea, pero sólo cuenta cosas que son verdad. Mi hermano se llevaba tu guitarra para venderla por droga y te lo decía, y tú abandonabas automáticamente tu interés por aprender a tocar la guitarra y punto. Mi hermano te decía que Antoine de Saint-Exupéry se salvó milagrosamente cuando su avioneta se estrelló en el desierto y que seguramente sí que vio al Principito, aunque sólo sea en su cabeza porque la falta de agua y alimento le causaban alucinaciones, y eso nadie se lo cuestionaba. Punto.


Eso es cierto, y que el hombre del saco existía, también. Y yo con seis años miraba a los niños de mi colegio, cuando hablaban de esos hombres del saco de mierda que pululaban por sus historias familiares. Esa gente que llevaba un saco y se escondia en los armarios y se llevaban a los niños que se portaban mal. Vaya cosa.


Mi hombre del saco daba miedo, horrorizaba, pero en ningún momento tenía intención de meter niños en un saco. Sólo quería drogarse tranquilo, en medio de toda esa gente para que por un momento viesen al fantasma del futuro. Y creo que gracias a esa historia en mi autodestrucción no hay brazos.


A ésto me refiero con lo de que hay que parecer egoísta y prepotente. Y muy gilipollas a toda costa. Para que luego, cuando te digan que el hombre del saco no existe, tú sí logres decidirte acerca de cual de esos brazos es el que merece más acabar como el de aquel hombre. Y no ponerte a llorar, como si en la cadena alimenticia tú fueses un flamenquín o un San Jacobo, por debajo de las amebas y seres variopintos de la zona abisal.


Deberíais pensar en algo ahora. Cuando oigáis a un adulto diciendo a un niño "¡que viene el hombre del saco!", mi hermano conseguirá horrorizaros a vosotros también.


Luego supe que, cuando yo contaba esa historia en clase, paralelamente mi hermano de desvendaba los brazos.


Entonces tuve muy claro que en la vida preferiría al hombre del saco de los demás y a aquellos príncipes que salvan princesas, pero nunca conseguí sentirlos como míos, sólo verlos de lejos y envidiarlos.


No me gusta tocar las barandillas.


Pero sí me gustan los niños, porque en la medida que existan, existirá mi hermano.



(suena Pereza - Por mi tripa)



29 comentarios:

viku dijo...

Aunque llenes un blog entero con una entrada descuida que siempre habrá alguien que te lea y que además se sienta orgullosa de ti

chá dijo...

Gracias...no me gustaría pensar que no tengo nada que decir o que lo que digo no le importa a nadie...

Gracias, de verdad, y lo siento.

Yo soy Joss dijo...

¬¬ me pregunto si viku te ha leido o no.

Cha, me has emocionado muchísimo. Ahora sí. Ahora sí que has quebrado y te has derramado entera en el papel. Te adoro. Espero que esto sea para bien. Dime si ahora te sientes mejor (se corre el riesgo de sentirse peor).

chá dijo...

Viku lo ha leído antes que nadie porque yo no estaba segura de publicarlo o no. Quería que lo leyese primero alguien capaz de decirme que es una puta mierda o que ni de coña publicase eso.

Leélo otra vez porque he añadido una cosa al final.

Ahora mismo, simplemente he ido a dar una vuelta por el barrio con el frío, que me cortase la cara (hablaré de eso) Me siento...orgullosa, en cierto modo, de haber intentado explicar algunas razones por las que siento determinadas cosas de determinadas maneras.

Gracias por leerme.

elfa dijo...

Creo que todos los que formamos parte de esto, leemos lo que escribes. Sea del tamaño que sea la entrada, es un bonito regalo que nos has hecho.
Imagino que te habrá llevado tiempo, y quebraderos de cabeza escribir esto.
Lo he leído con mis ojos, y con los ojos de un niño pequeño, y son dos historias diferentes, dos realidades totalmente paralelas. Eso he sentido.
Besos desde un asteroide vecino.

J4m3s dijo...

No recuerdo que contases eso en ética...
Claro, que si te daba Carmen Belen, ella hubiera preferido el copieteo de enciclopedias, pero realmente tu texto , sobretodo para las personas con imaginación, pueda ser más útil a la hora de evitar que la peña se drogue... brrr.
Y no entiendo porque dices "lo siento" en tu comentario.

Argax dijo...

Sabes, hay valor en lo que escribes, un puntito de rabia, sí, pero acaso no tenemos derecho a cagarnos en el mundo que vivimos los que no sabemos ni queremos aspirar a ser salvados por el principe.

Quedan explicadas muchas cosas, mucho de la forma de sentir que posees. Textos como estos hacen que nos reafirmemos en nuestra diferencia.

Fuerza, hermana, mucha fuerza, aunque tu ya sabes que serás diferente siempre.

Después de leerte me hubiera gustado estar en el mismo espacio físico para discutir largo y tendido sobre tus palabras. Y es que hay cosas que no se consiguen con este espacio. Todo se andará.

Yo soy Joss dijo...

Quiero romper una lanza a favor de los príncipes azules. Al margen del concepto tan machista que implica, vamos a olvidarnos de lo que le cuelgue o le deje de colgar al príncipe, y pensemos en el concepto de alguien que desinteresadamente, o por amor puro, viene a rescatarnos y con ello acaba con el mal imperante. Una especie de Mesías. El proceso de madurez nos lleva a entender en que esto es prácticamente imposible y que no podemos aferrarnos a esta idea. Pero queda la esperanza, debe quedar. No podemos rechazar de plano la idea de que ocurriera porque sería el fin de la esperanza y la victoria del mal sobre el bien. Y también existen cuentos en los que el protagonista se convierte en el príncipe. No se trata de mandar a la mierda al príncipe, se trata de ser el príncipe y la princesa al mismo tiempo.

chá dijo...

Jaime, yo no iba a ética contigo, esto fue en segundo de bachillerato cuando iba a clase con Mónika, Raúl...

No recuerdo el nombre de mucha más gente n el nombre de la profesora de ética, pero eso sí..seguro que si le preguntas a Monika lo recuerda porque estuve llorando con ella...

De todas formas, se supone que esto es un relato de ficción! así que deja que alguien por el mundo se imagine que es mentira y pueda pensar que cosas como esa no pasan y así algunos dormirán tranquilos!

Qué lógico te has vuelto!

Besitos

chá dijo...

Digo lo siento por otra cosa que no tiene que ver con esto...

chá dijo...

Elfa, muuuchas gracias, me da mucho apoyo porque la verdad es que me cuesta enseñar lo que escribo...Gracias pro leerme, eso me anima a seguir porque veo que a alguien le llega y, sobre todo, gracias por estar en el asteroide vecino....

Besitos

chá dijo...

Sí, la verdad que después de escribirlo me quedé como...muy extraña, Argax, y las paredes me empezaban a pesar...

Hay mucho valor sí, porque escribir de eso no es escribir de cualquier cosa para mí y es bastante duro, pero mi objetivo final no es que la gente se drogue o no, por mí que cada cual haga lo que quiera, mi objetivo es explicar lo que había dicho antes, en el capítulo uno: que a veces hay que parecer un ser egoísta sin concesiones.Y caer mal, y ser estúpido, porque al menos así puedes protegerte de quien ataca directamente a tu sensibilidad. No es que esto sea gran cosa, sólo pretendía decir q esta es mi manera de dar un ejemplo de las autodestrucciones, y la peña que está loca con un tipo de literatura y ensimismamiento totalmente vacíos, sin ápice e sentimiento o trnsmisión real.

Y sobre todo, quería hacerle un regalo a Joss por apostar por mí: él siempre pensó que había más, y quería más, y es mi pequeño regalo; algo que sí, está hecho de manera inmediata vale, contra eso no creo que pueda luchar,pero me he esforzado más de la cuenta.

Y sí, quiero decir que por cosas como esta siento diferente, no sé, todo el mundo tiene sus cosas, yo s´lo explico que por cosas de estas soy así sin más. Porque he tenido que ser muy fuerte , mucho, en edades en las que sólo me correspondía jugar. Y cuando me dicen que soy una flipada , un a moderna una prepotente, bla bla bla...simplemente me digo en voz baja que me da igual, que piensen lo que quieran.

Al menos sé valorar las cosas.
Y creo que con eso, tengo de sobra.


Gracias
Besos.

chá dijo...

Y sí, deberíamos quedar todos en algún lugar y acabar de volvernos locos...

Yo soy Joss dijo...

QUEDADA 19!! ya tocaaaaa

Argax dijo...

Pues sí, id maquinando en vuestras dementes cabezas un sitio en el que covocar el aquelarre.

Chá y joss, junto un poco vuestras aportaciones para decir una cosa un poco farragosa pero que espero que se entienda. Hemos de apostar por convertirnos en el principe azul y para ello tenemos la base en nuestra sensibilidad, sensibilidad que nos duele, que se mueve en los territorios de lo extremo, que no es entendida.

Pero no tenemos que esconderla más al contrario, debemos arrojarla a las caras de los que vagan por la normalidad. Así nos salvaremos a nosotros mismos.

Amen de convertirnos en unos cínicos, modernos, gafapastosos con aire de superioridad que se protegen entre ellos como un nuevo ejercito de las tinieblas. Pero lo que he dicho no son más que los efectos secundarios de un acto necesario.

Ains, si es que me ponéis de un lúcido.

Sitos a todos y me voy a comer, que a estas horas comienzo a volverme básico, básico.

chá dijo...

Joss, después de comer te digo acerca de los príncipes...

fer dijo...

xk te ataca?

chá dijo...

quedada! quedada!!!!!!

chá dijo...

Sí argax, acabas acostubrandote y la idea del 19 (qu ya pondremos el manifiesto y como no esteis de cuerdo sera demasiado tarde....) nacio como un sitio para decir ya está, soy asi...la ensibilidd es como la inteligenciay nunca sabes en que grado mostrarla se volverá contra ti.

Respecto a los príncipes, cualquiera que haya medio estudiado los topicos de la literatura sabe acerca del falogocentrismo...no lo tengo en Granada nada de esos textos para compartirlos con vosotros, pero basicamente el concepto de principe que altruistamente es capaz de todo por una princesa o dama x que es ensalzada a las alturas a la divinidad a algo casi intocable..es una manera de proyectar u propio ego...no sé si me explico porque me quiero ir a comer castañas...pero básicamente la dama es tn ensalzada que ni siquiera existe es solo un cinexin para proyectar ...es como para demostrar su ombria y tal y tal...

YO creo que directamente, y al estilo budismo, deberiamos ser dioses para con nosotros mismos, y no en pan de exsalzarnos a las alturas, pero no creer que somos ni más ni menos que nadie, simplemente aceptr que hay que aprender a ser consecuentes que cada accion conlleva ua accion.... no se, sobre todo conocernos...


bueno esto bien explicado gana mucho pero en seri es que voy a quemar castañas!!!!


mmmmmuaaa a todos!

chá dijo...

fer, nadie ataca a nadie..sin malentendidos creo...

por cierto nenes!! al final de la pagina, unios a seguidores del 19!! q de momento solo estamos jaime y yo!!

besitos

Yo soy Joss dijo...

ostias, unas castañas quemadas claroooo (leer como si se estuviera diciendo "gambas blancas" en vez de castañas)...

Reitero la idea de que la imagen del príncipe y la princesa se pueden leer desembarazándose del elemento sexista. Hay que tener en cuenta que toda obra es el resultado de la imaginación de un solo autor, y que los elementos de la obra, por tanto, forman parte, son "trocitos", del mismo autor. Y cuando hablamos de cuentos, la cosa se hace más grande, porque los personajes de los cuentos son trocitos de nuestra identidad cultural pero también de nuestro yo más oculto e íntimo... que eso, que todos somos el príncipe y la princesa al mismo tiempo, y que el tamaño de los órganos sexuales de cada uno de ellos carece de importancia, que el príncipe de un cuento no es un personaje complejo que está pensando en casarse con la princesa pa atarla a la pata de la cama, y que le haga las cosas de la cocina, y la princesa no está pensando en el color que le va a poner a las cortinas, ni si debe comprar los muebles del IKEA... son arquetipos que representan emociones, sentimientos, filosofías, ideas, etc. El Lobo de Caperucita por ejemplo, no es un pederasta abusón, representa en realidad los temores, miedos y horrores a los que los niños tendrán que enfrentarse pero de los que de momento no saben nada porque son tabú para un niño, pero que sin embargo pueden intuir como un miedo irracional (por ejemplo, el hecho de que podamos morir), y que por el camino de la vida hasta llegar a ser una dulce Abuelita van a tener que enfrentarse... Y sí, es una mierda que el cuento acabe con el hecho de que sólo un fornido Leñador pueda llegar a salvar a la ancianita si consideramos que el leñador es alguien diferente a Caperucita o a la Abuelita... pero si consideramos a Leñador como un elemento más del mismo ente, comprobamos que el Leñador sólo representa nuestra capacidad para enfrentarnos a nuestros temores, para enfrentarnos a nuestra propia naturaleza (por eso es un leñador, un tipo que corta árboles) y llegar a la madurez, a adaptarnos al mundo y a la sociedad (básicamente no llegar a ser un criminal o un psicópata).

chá dijo...

es muy interesante eso que dices Joss, lástima que no todo el mudo lo piense...también eran esas épocas y esas movidas que tenían ellos, pero en la actualidad...cuantas siguen esperando a su príncipe en vez de agarrar el mundo y hacerlo suyo...y claro, en el eemplo del principe también...

No sé te pongo el ejemplo de teresita, no sé si la has llegado a conocer mucho pero ese estilo , y hay muchas...claro, luego estamos la elfa y yo XD

hostiaaaa gambas blancaaaas!!!! XD

un beso

Yo soy Joss dijo...

pero eso ya es un problema grave que tienen algunas, basicamente pereza y que son tontas perdidas, porque por lo mismo te digo que los cuentos de hoy en día están totalmente desembarazados del elemento machista, te pongo como ejemplo Shrek, que la princesa no necesitaba ser rescatada para nada, esperaba al príncipe porque era lo que le marcaba la tradición, lo que estaba escrito en el cuento, pero luego descubre que la tradición se va al traste porque el príncipe azul no era lo que se esperaba, pero es que ella no es para nada una princesa al uso, cuando el cuento empieza a reescribirse, la princesa empieza a aceptarse a sí misma y a llegar a desarrollarse como ella realmente es. Grande Shrek. Esto lo aprende la mayoría de chicas con más de dos dedos de frente, pero hay chicas, como Teresita, que sí nacieron princesitas de cuento, y princesitas seguirán... el problema es que se toparán con un Shrek igual y ellas seguirán princesitas perdidas.

chá dijo...

Sí la verdad es que Shrek es genial y muchas reinterpretaciones de los cuentos son geniales tb, y, claro q si, muchos de esos cuentos tradicionales son maravillosos...mi faorito era el gato con botas el flutista de hamelin garbancito, hansel y gretel y...sobre todo y por encima de todo...el traje del emperador!!

Yo soy Joss dijo...

Pues a mí me gustan:

Nunca le digas no a Rocco
Erecciones generales
Traga mudita
Torpedeadas por la popa
Gorditas rellenas de chorizo
Chicas inocentes taladradas sin piedad
Jovencitas empaladas
Házmela escupir IV
Semental querido Watson
La Follera Mayor
Palmaditas en el culito
El potro se desboca
Montando al caballo
Perras callejeras

... y tantos otros clásicos populares...

Argax dijo...

A todos esos clásicos que menciona Joss habría que añadir uno que aunque de reciente cuño no deja de merecer su incusión en ese olimpo del cuento moderno.

Mitad ciencia ficción, con claras influencias Vernianas y con un toque steam punk. Estoy hablando damas y caballeros de Juranal Park. Bocatto di cardinale.

Respecto a lo de los arquetipos me viene a la cabeza el amigo Jung que tan lejos llegó en la definición y uso de esos terminos.

Y Joss, los cuentos siempre cambian más rápido que la capacidad de los oídos que los reciben. Por eso hoy hay tantas princesitas patrocinadas por Quick Silver y tantos principes torpes y sin damiselas que rescatar.

Vivimos en un mundo loco, que guay!!!

chá dijo...

yo os digo una cosa...esos clásicos están en la cabeza de todos..y han marcado nuestro comportamiento...¿quien no ha recitado algun verso de Perras callejeras alguna vez a su amado/a?

vivimos en un mundo de locos si...para cando el suicidio colectivo????

elfa dijo...

Nada nada... yo soy Alicia en el País de las Maravillas... y mi amor platónico el Principito pero todo esto ya lo sabéis.

Oooostias castañas quemadas qué guaaaaaapo XDD

Quedada 19... Dios mío, Joss, voy preparando el bizcocho?

XD

chá dijo...

Elf, no me quiero ni imaginar qué contiene ese pstel...

Solo quiero comérmelo!!!! XD

(Crohn mediante)