19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

sábado, 30 de enero de 2010

A Taste of Honey según eρHedro


Pétrea mi mano toca: invierno,
azucarada dermis adornada,
helor del ocaso, día en que el hada
decide condenarme al averno.

Férrea como ese disco postmoderno,
pasado el vals bailado, tu mirada
ya no suena vermellón, ni a abogada
del ósculo tácito sempiterno.

Queriéndose llamar como las mieles
que son en realidad zumo de caña,
deseando ignorar todas las hieles,
sabiendo que es a sí a quien engaña,
mi axón convence a sus hermanos fieles:
«No recurráis aún a la guadaña».

7 comentarios:

Francisco Negrete dijo...

Creo que el ejercicio poético está bien ejecutado porque, al menos para mí, cuando a un poema lo tienes que mirar con lupa y releer los versos para captar la imagen (y lo que se quiere en realidad decir) es porque el autor supo esconder, bajo una persiana, sus intenciones.
Aún así te siento más cómodo en la fotografía, y no lo digo por esta en particular, sino por la retina tuya que ya he venido viendo.

chá dijo...

Demasiado clásico para mí lo que hace que me entere más bien lo justito. Me ha transmitido belleza y armonía, pura matemática, y me quedo con el último verso.

Besos en iambic pentameter.

eρHedro dijo...

Eso de la retina mancantao, don Francisco.
chá, es que es opaco y oscuro ¿no te molan más los dos últimos versos?

elmudo dijo...

Más y más lo leo, y más me topo con un muro.

Yo creo que el secreto de la buena literatura está en la ausencia de misterio: a Sheakespeare se le adora porque dice claramente lo que hay, por complicado que sea.
Claro, eso sí: un genio ve claro lo que nosostros vemos oscuro.

elmudo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
eρHedro dijo...

Bien, mudito, bien. Pero es que dictar el secreto de la buena literatura / sentido del arte / objetivo de la vida... es algo en lo que aún no nos hemos puesto de acuerdo así los seres humanos en general. Me gusta tu apreciación, porque pone de manifiesto la opacidad de la poeticosa.

elmudo dijo...

Joé, pues vale.