19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

miércoles, 27 de enero de 2010

A Taste of Honey según chá


Lo reconozco: no tengo ni la más minúscula idea de zombies, más allá de los que te encuentras en el metro a las siete de la mañana.


Y no me gusta la literatura fantástica. Recuerdo que un amigo me dijo hace tiempo que estaba bien para evadirse y me quedé algo perpleja ante la posibilidad real (antes era sólo una sospecha) de que la literatura pudiese tener ese fin ¿leer no es entonces un acto de autoconocimiento y análisis de la realidad? Tal proceso es lo menos parecido a una evasión que conozco (o no, dirá Joss en su papel de abogado del diablo) Te aprieta a la silla, te aferra a páginas que te abofetean como les viene en gana, que te explotan la realidad entre las manos.


¿quién puede tener el poder de evadirse de la misma literatura?


Me quedé desconcertada unos días, después de aquella afirmación. Aún así, seguí pensando que la lectura es y debe ser egoístamente cercana. Leemos porque nos jode el hecho de que nunca podremos conocerlo todo, ni a todos, ni estar en todas las épocas y contextos a la vez, y se convierte así en la única manera de ser todopoderosos, de tener el universo entero a mano (a nuestros pies, si somos afortunados) Y es que leemos por impotencia, por sadomasoquismo, porque nos gustan los placeres difíciles, las parafilias, el desamor de las letras, su tira y afloja que nos deja perplejos en una esquina. Punto. Hedonismo bizarro y sucio, a veces tan doloroso como cuando damos con ese texto bastardo que nos arranca las entrañas, ese que subrayamos y hacemos nuestro. Pero no, no es nuestro, y ahí comienza la agonía: creemos en la aparente certeza de que los otros inventan mejor que nosotros, escriben mejor y desentrañan atisbos de la realidad y de lo onírico mejor que nosotros. Y a veces con un maldito haiku los cabrones.


¿cuántas veces habré sentido que no llego ni a acercarme a ese estado superior por muchas libretas llenas de grafías cargadas de contenido, en ocasiones sumamente incomprensibles, en las que haya volcado mi desazón? ¿cuántas veces se me apilaban los libros interrogándome cuándo, cuándo iba a ser capaz de acabar con todos ellos? Llegar a comprender y hacer mía esta impotencia de no poderlo leer todo se me hacía densa y - si me permitís- paroxista. Sea como fuere, siempre leía sin tiempo, siempre me quedaba todo por leer, como os ocurre a vosotros. Porque los libros nos miran y nos esperan, y en un momento dado nos escogen. Tened muy claro esto, nos escogen ellos, ni siquiera nos permiten elegir nuestro método destructivo, nuestro látigo favorito o camisa de fuerza a medida.


Por eso, yo no leía para evadirme, leía porque no sé hacer otra cosa, porque no encontraba la fórmula que me desligase de ella ni método mejor para responder a lo que ocurre, dentro y fuera de mi abismo. Y, al día de hoy, puedo decir que jamás encontré en ámbito alguno un vehículo para la evasión. Ni en la música, ni en la comida, ni en la ciudad, tan meada de recuerdos...pero mucho menos en los libros, y menos aún en la literatura fantástica. A mí no quiso escogerme. No fue capaz ni de darme una oportunidad, jamás me quiso. Tal vez me odió y esa era su forma de castigarme. Poneos en mi lugar por un momento cuando os digo, casi llorando, con toda la rabia e impotencia que he podido acumular en este tiempo invertebrado, que la literatura fantástica fue mi gran piedra en el zapato.


Porque tengo un cerebro inútil para entender todo lo que ocurra en otros mundos no apegados a la lógica. Y, de igual forma, me veo incapaz de escribir algo con tintes fantásticos, de modo que confío en que seáis pacientes conmigo en la explicación de todo esto, que sí ha ocurrido, ergo no debiera ser fantástico, pero que escapa tan descaradamente a mi raciocinio que aún ahora, cuando ya se ha convertido en un hecho irrelevante, me deja perturbada.


Espero que podáis llegar a interiorizar hasta qué punto me atormenta todo esto, aún hoy, cuando definitivamente he dejado de leer por las circunstancias.


Sólo las canciones de Parade sabrían explicarlo bien.


Juan Carlos me metía prisa porque si no nos bajábamos en la parada Tlatelolco de la línea 3 (la verde) tendríamos que caminar demasiado (y sabía que yo no iba a estar muy por la labor) El metro era un criadero de agorafobias y por más que intentase apresurarme hacia la puerta (con la agonía de quien se siente cercada por gas sarín), miles de brazos me atascaban entre una barra y el sobaco de un señor. Me sentía mareada y el aire estaba tan cargado como cuando respiras en una máscara por la alergia. Sentía mis órganos internos aplastados, me hacía pis y veneraba a un dios menor para que me teletransportase a algún otro lugar.


Pero al final conseguimos salir.


- Se ha doblado un poco.


Lo que se había doblado era la identidad corporativa que íbamos a presentar. En Tlatelolco se extendían edificios enormes, no sé si me pierdo más entre sus calles o intentándolo pronunciar. La Tla especialmente. Sólo un mexicano puede decir todas las letras de, por ejemplo, Nestlé, sin inmutarse ni babear. En esos edificios interminables, como decía, están los departamentos, y a uno de ellos nos dirigíamos con ayuda del mapa que me había apuntado con Pilot verde en la mano y que ya estaba medio borrado.


- Unidad Habitacional Nonoalco Tla..tlaaatelolco, por aquí es...¡jaja! mira, hay una calle que se llama Lerdo.


Por fin llegamos al citado departamento, nueve pisos hacia arriba, todo sacado de una malla matemática de las que se usan para generar texturas en los videojuegos. Toque rústico y chicharrones.


- Qué onda, we.

- ¿por qué habéis tardado tanto? Esto se enfría, come.

- Parece asqueroso.

- Pues está bueno...


Juan Carlos estaba encantado con la preparación de aquellos chicharrones (también llamados"cueritos") de la mano de Zitaima. A mí me parecían imposibles de ingerir sin tirarlos encima de todos los tejidos a un perímetro de dos metros. Por no hablar de que Crohn se manifestaba nada más mirarlos.


- ¿no tienes algo más...menos?

- Si te refieres a soya, ya te dije que aquí no comerías nada con eso, no me seas fresa,we.

- Soja, ¡soja! ¡no me seas yanki tú! Y no es por fresa, ¿cuándo te vas a enterar, we?

- ¡ay! ¡Ya cállate y come, we!


Pedí un vaso de agua. Me miró como quien mira una cagada de gorrión, susurró que era una desagradecida y yo la miré que gesto de "¿qué?" y encogiendo los hombros. Apretó un botón de un bidón gigante, mientras me contaba la historia de que se lo traían en un camión y que valía muy barato, que el agua del grifo no era potable, que no se me ocurriese jamás. Yo pensé que seguramente el agua no potable no me haría más daño que aquellos chicharrones y Juan Carlos me preguntó si se podía comer el mío. Estaba tan incómoda con los chicharrones en la mano que ni me acordé de poner gesto de rencor.


- Bueno, el concepto que hemos querido desarrollar en el planteamiento de la marca consigue aunar...


La ex de Zitaima se estaba aburriendo. Yo susurraba a Juan Carlos que con esas manos no tocase nada del material (bastante había costado ya que lo imprimiesen respetando el sangrado) y que el laminado no era a prueba de bombas. Dieron las nueve y la verdad es que a mí me estaba entrando también algo de sopor. Tenía hambre, pero me negaba a comer eso. Poca adaptación al medio la mía.


Decidimos dejarlo un rato y nos fuimos a dar una vuelta. Otra vez al metro, otra vez a envolverme en ordas de humanos en racimo meneándose para un lado y para otro, esa ciudad era un puto caos. Morelia me gusta, Colima me gusta, Guanajuato, donde establecí mi hogar, me gusta, Aguascalientes me gusta, Guadalajara, Monterrey, incluso Coahuila con sus nuevos puentes me gustaba más que vivir en medio de ese Aleph, que me aturdía y me dejaba con menos actividad neuronal que un cojín.


Línea 2 (la azul) Parada Allende, dirección calle de Motolínia, entre Francisco I. Madero y 16 de septiembre, en pleno centro histórico. Esa zona está llena de locales antiguos que últimamente se habían puesto de moda. Había varias cantinas, seguro que podría encontrar algo que comer que no me sentase mal. Y al final del corredor, bueno, más bien al final de una especie de calle cerrada, de las más bonitas del centro que yo recuerde junto con Regina (que también me gustaba bastante) estaba el Pasagüero, uno de mis sitios favoritos. Recién remodelado, con abundantes conciertos en vivo. Chido. El escenario es pequeñito, una especie de isla, y se accede a él después de recorrer un pasillo y unas mesas a cada lado en las que -esto es lo que no me gusta- te miran de arriba a abajo y me atrevería a decir que con demasiada superioridad, como si fuese disfrazada de luchador mexicano fan de Arale.


No es algo nuevo, eso de que algún gesto específico activase una especie de click en el cerebro de los lobotomizados. Ya escribí una vez que se decía que el Gobierno de los Estados Unidos había lobotomizado personas al azar hasta bien pasada la Guerra Fría, que un día cualquiera recibían en su correo un ejemplar de "El Guardián entre el Centeno" (ejemplar bastante polémico en aquellos años) y, al leer la primera línea mataban a alguien en concreto. Algunas fuentes aseguran que a mano de uno de estos lobotomizados murió Kennedy. Pero los zombies son otra historia. Los zombies tenían que estar muertos previamente, así que no me dio tiempo a procesar toda esa información y buscarle un sentido para cuando Juan Carlos me dio el primer zarpazo.


En el metro sonaron los primeros compases de aquella versión de "A Taste of Honey" interpretada por The Hollies. La reconocí en seguida, porque me encantaba aquella actuación en directo para la BBCFour en 1969, con esas pajaritas y esos trajes en su mayoría blancos. Mi hermano lo solía poner a toda hostia los domingos por la mañana, cuando mi padre descansaba y apuraba el motor de la última Lambretta que compramos, y el barrio entero olía a suavizante y pan con aceite. Lo escuchaba y Juan Carlos me arrancaba una sonrisa, pero literalmente, mientras metamorfoseaba a verde moco y babeaba algo grumoso. Todos se parecían mucho a los zombies de Thriller, incluso había uno que podría jurar que era el mismísimo Michael Jackson. Y yo estaba ahí, atrapada en el metro, con más agorafobia que nunca.


Lo estás bordando, Chá.


Lo último que recuerdo es ver como a la ex de Zitaima se le caía la nariz. Y cómo ella misma me arrancaba algo de mi propia piel, que, automáticamente, dejó la suavidad que la caracterizaba para adquirir el color de Robbie Williams en RockDj. Antes de que me comiesen entera (pobre aquel que le tocase el aparato digestivo) me dio tiempo a pensar algunas teorías:


Descarté la de los chicharrones por obvia. Aunque yo no los hubiese comido, seguro que en ese metro había alguien más que no los había probado recientemente. Sé por Negrete, que come como cuatro humanos y es experto en gastronomía a su manera, que la dieta mexicana es más amplia. De hecho, lo que más me maravilló al llegar es la pasmosa variedad de fruta que hay en los mercados (por tanto, aunque los chicharrones no dejen de ser un alimento muy común, no todos en ese metro lo habrían comido hoy) Pero hasta donde alcanzaba mi mirada antes de que alguien me arrancase los ojos, todos eran zombies. Así que ese argumento no se sontenia por ningún lado.


Después pensé en que aquella versión de Los Hollies poseía un sonido magnético, psicodélico y tal vez con un efecto hechizante, al más puro estilo Ulises. Pero ni ellos eran una sirenas precisamente (y no lo podrían ser jamás ni en mi lógica ni con esos trajes) ni yo estaba atada a un mástil, a pesar de que lo que quedaba de mí seguía encasquetado entre un sobaco y un palo de alguna aleación de metal con fondo naranja.


Y luego me sugerí que el combo de medicamentos que tomo para el Crohn me podían haber convertido de algún modo en inmune. Las altas dosis de corticoides, la mesalazina (aunque sólo fuera por los excipientes, ¡qué sé yo!)...recordé que en el último censo oficial había un sólo afectado por la enfermedad de Crohn en el D.F.(aunque cierto es que el último censo era ya de hace algunos años) y encima se había ido a vivir a Málaga. Sería mucha casualidad que estuviese allí para poder comprobarlo.


Y ya no me dio tiempo a pensar más. Exhalé mi último aliento mientras Zitaima me arrancaba el corazón, no sé si a modo de venganza, no sé si por hambre, mientras repetía "¿tienes soya para sazonar?" con la boca llena de un trozo de mi páncreas y riéndose a carcajada limpia. Hubiese preferido encontrar una explicación convincente antes de morir, y, ya puestos, que al menos Juan Carlos se mantuviese humano conmigo, y utilizar esa música (que a mi me parecía realmente exquisita) de fondo para un final con frases al estilo Casablanca, pero con un toque de Comando Zeta:


- Mmm..zombies.

- Buah, ya no saben qué inventar.


Y morir como si nada.


Pero ya veis que una cosa es la literatura fantástica y otra bien distinta la realidad, y en esta realidad que eligió mi destino (y mi biblioteca), no puedo evadirme de una muerte que, creedme, me resultó de lo más vergonzosa. Ya no por el hecho inverosímil de verme desgarrada y devorada lentamente por las personas a las que quiero, en un entorno extenuante como es un metro (y que tanto me ha visto palidecer estos años atrás entre quejas cada vez que me he visto obligada a usarlo), ya no por estar alejada de casa, cosa que nadie quiere para su momento final, ya no por estar en esa ciudad que no me dio ni la oportunidad ni el tiempo de amarla, no.


Es más porque en mi cerebro lógico, la última voluntad que hubiese rogado es tener una mísera oportunidad de que alguien, aunque sea yo misma, me regale una explicación.


Merecía al menos eso. Hasta el ser más miserable merece al menos eso.


Y me atormentará ya eternamente, aunque ahora sea un hecho irrelevante, como dije al principio, haber gastado los veintisiete años de mi vida en todo menos en enseñar a este cerebro mío inútil a aprender a evadirse, a hacer las cosas por placer y no por empecinamiento sadomasoquista, y que sólo aprendiese el pobre imbécil cuando ya era tarde.

Y aún así, sé que no debería quejarme: siempre deseé morir con una buena banda sonora de fondo. Y un buen recuerdo, como el que da el olor a suavizante y pan con aceite.


Antes era sólo una sospecha, ahora creo que la literatura nació para tomarnos el pelo.


**dedicado a roboprimo Eva Nasarre, un zombie como otro cualquiera. A Chorrojumo, por la Coca-Cola japonesa, al padre de mis hijos, por el Universo, a la Resistencia contra los lagartos, pero más a Diana, a todas las palabras que empiezan por la letra M, a Z. por ser real y no un señor calvo y con bigote, por ser capaz de beberse un batido de chocolate y luego una cerveza Rosita, y, sobre todo, por México.


Y a los zombies del metro, claro está, que viven y dejan un bonito cadáver.


Ahora que me estoy obsesionando con los zombies, como suele ocurrir cuando descubro algo de lo que no sé absolutamente nada, pude descubrir que mis pasiones pueden unirse.


**Teorías de la lectura pertenecen a reflexiones personales en torno a la obra de Bloom, Henry James, Borges, Ana Gallego y yo misma, valga la redundancia.


27 comentarios:

mihermanapequeña dijo...

La tarde no podría ser mejor GRACIAS a ti. Me ha gustado mucho lo que he leído, acompañada de buena música.

malabaristica dijo...

He dudado. He dudado y casi pido vacaciones para leerme el texto del tirón.

malabaristica dijo...

Pero me ha gustado. Tal vez sea el primer relato de zombis que leo... sí, es el primero y el listón está más allá de donde llego de puntillas. En hora buena

Francisco Negrete dijo...

Parece como si te conocieras el DF, chamaquita.
Un texto bien parido.
Enhorabuena.

chá dijo...

m.h.p.

Me lo puedes agradecer viniendo a preparar bocadillos de chopped pa tó esta gente. Al chamaquito uno de una barra entera, que no te imaginas como jama el wey.

Y ve aprendiendo a hacer chicharrones ;D
Gracias por leerme y brindemos por Maga!

Malabarística:

Tienes caracartón.Y gafas de Niña de la Puebla. Realmente es un relato de zombies un tanto atípico, al fin y al cabo solo sirve de excusa para decir que tenemos que esperar a morir para aprender cosas muy simples. Donde llegas de puntillas es muy arriba, así que puedo darme por satisfecha.

Güerito:

Tu sabes que yo lo que es parir paro bien. Xd
Me conozco el DF mejor que tú, sólo que yo me pierdo.
Lo bueno es que siempre puedo encontrarte en una buena cafetería con una buena conversación...cuando no es de comida claro...

Gracias a todos por gastar tiempo en mí.

¿qué hay de cena?

elmudo dijo...

Pues yo creo que, si queríais un buen manifiesto de lo 19nónico, aquí está.

(Yo os lo digo siempre desde fuera, porque veo la realidad de otra manera).

elfa dijo...

Que te voy a decir que no sepas ya nena.
Que me ha gustado, has sido capaz de hablar de algo con lo que no estás familiarizada, como si te hubiera ocurrido ayer por la tarde.
La verdad es que en el metro suceden escenas más o menos como esa a diario. De hecho a veces huele a granja de zombies y a chicharrones, pero bueno, a mi hasta ahora no me han comido el cerebro, será porque soy uno de ellos.
Muy bien soft.
P.D: A ver cuando me das una vuelta por esos lares, que se ve que pilotas.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Hurí, dices que no entiendes que la literatura pueda utilizarse como evasión y, aunque metes pinceladas de reflexión metaliteraria (bonito palabro) en este texto, has parido un texto de entretenimiento.
Sonrisa todo el rato. Además ha coincidido por azar que leí justo antes que esto tu texto sobre la lobotomización, Holden y su relación posible con la muerte de yonficheral, lo que me ha permitido acercarme más a la historia.
Por cierto en el texto publicado en NdC me gusta mucho lo conseguido que está la absoluta rendición del protagonista.

Una cosa algo negativa es que nos hayas explicado, a algunos el texto previamente a su lectura, eso te manda lejos de lo que vas a leer, la próxima vez al revés, vamos si te sale del coño torero.

Por lo demás, yo también creo que la literatura nació para mantener surtido al mundo de locos.

Sicos.

Hokke dijo...

Tan real como la literatura misma. Pero inaceptable que fuera tan fácil matarte. ¿Ni tan siquiera the zombie survival guide, ya no como fantasia sino como prevencion de riesgos potenciales? Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Supongo que en tu caso: es tarde.

Me ha gustado mucho.

chá dijo...

Garbancico:

Reflexión metaliteraria. Se puede decir eso y luego irse a por na tostada bien a gusto de ser más grande que un san luis de palo (era con bonito pero bueno)

Evidentemente, la literatura sí que puede servir de evasión ,pero yo apenas la uso como tal,y, eso sí, me he divertido mucho escribiéndolo, tanto que ya preparo uno de superhéroes de barrio. Quería entretenerme, quería divertirme, y quería que vosotros os lo pasaseis bien también a pesar del "parrafada advisory"

Lo del yonficheral (ma encantao) es ya antiguo, lo que pasa que estaba colgado en mi blog privado (ese al que hay que acceder con contraseña) y claro, no podía hacer referencia a él si la gente no podía leerlo. Así que pásate más por mi blog y descubrirás más perlas escondidas. Lo de la rendición del protagonista, pues sí, es una persona que se conforma hasta tal punto que desearía que lo hubieran lobotomizado para matar gente y así salir de su rutina, pero que total, si resulta que al final no, pues sigue igual. Es una oda al conformismo y sus consecuencias. Y de como el conformismo y la rutina nos llevan a la locura así, a un paso.

Os expliqué a algunos porque quería especificar los concatenantes del relato, pero llevas toda la razón eso se explica después, y ¿sabes qué? tal vez más adelante puntualice alguno de esos puntos aquí, pero mejor que la imaginación haga el resto.

Gracias por tu sabia crítica y sí, que pa eso está la literatura.

Mudi:

Como tú siempre dices más por lo que callas que por lo que hablas (y mira que no hablas poco) me quedo con una sonrisa después de leer lo que has escrito.

Tú ves la realidad de otra manera, yo ni siquiera veo la realidad, Negrete ve una metafísica y algunos que no diré ven una peli porno macabra (15 es un buen número)

Me alegra que te guste, desde tu realidad.

Soft:

Si dices que he conseguido mi objetivo pues contenta que me enciendo un cigarro.

No creo que tú seas uno de esos zombies. La verdad es que lo que de repente me encontré sumida en un laberinto subterráneo, y entre los apretujones, las prisas, los cambios de temperatura, las emociones....al salir me desmayé, y fue el inicio de unas horas de delirio y surrealismo que no te quiero ni contar. Y antes de eso estaba hablando en un lugar extraño con una persona que lleva ocho meses esperando ver, y fue raro, porque hablábamos como de toda la vida, pero de detalles que no decían verdaderamente de lo que queríamos hablar.

En mi cabeza todo eso se estructuró así, porque en medio de ese malestar observaba las miradas de la gente del metro y verdaderamente parecía que yo era la única persona viva allí. Es algo que siempre he sentido pero la última vez fue verdaderamente cruel, me atrevería a llamarlo.

En cuanto al metro de México DF te diré que una imagen vale más que mis mil palabras.

http://farm4.static.flickr.com/3278/2534230098_3d5ddd9f8e.jpg

Besos softies.

E:

Si he conseguido convertir en real algo totalmente inverosímil (como mi vida) vuelvo a decir que estoy contenta con el resultado.

Realmente no es tan fácil matarme, he sobrevivido a inhóspitas situaciones que prueban la vulnerabilidad del ser humano y, con mis más y con mis menos, aquí estoy. Ciertos gustos culinarios sí que es verdad que podrían, si no matarme, dejarme a orillas de la catarsis.

El zombie survival guide tendré que escribirlo, que nunca se sabe cuándo va a hacer falta. En este mundo en el que cada vez hay más zombies resulta difícil no verse nokeada por esa densa y contagiosa sensación.

Y sí, es tarde, como en el relato, que nos damos cuenta de todo cuando ya es tarde.

Si te ha gustado me merezco unas magdas de monja, qué menos.

Besos.

Gracias a todos por comentar.

Yo soy Joss dijo...

Buen relato, Chá, más que la temática que has elegido, me ha sorprendido el ritmo, y la narrativa en sí, porque es mucho más clásica de lo que nos tienes acostumbrados, has hecho un prólogo, hay un comienzo un nudo y un desenlace, y hasta una moraleja. Ojo, que no es que lo critique, a mí me gustan las cosas clásicas como tú bien sabes, o más bien no concibo el desembarazo completo de lo clásico... Esto es simplemente lo que más me ha llamado la atención.

Luego me ha creado una incógnita, pero totalmente al margen de la historia, porque defines tu relato como literatura fantástica, y sin embargo, no estoy demasiado seguro de que lo sea. Para mí (y estoy entrando en el campo de la opinión, porque no puedo asegurarlo), la literatura fantástica, tal y como la conocemos hoy por hoy, no trata de buscar una explicación lógica al fenómeno irracional que ocurre. Si este relato fuera de literatura fantástica, el personaje daría por hecho que la gente del metro puede volverse zombie, y no trataría de cuestionarlo, como podría ocurrir, por ejemplo, en Harry Potter. En cambio, este relato lo veo más cercano a la ciencia ficción, en la que los hechos irracionales están sustentados en argumentos pseudocientíficos, o, porsupuesto en el terror, donde sí es necesario de esa ruptura de la lógica de nuestro mundo racional con un hecho imposible que tira abajo nuestros esquemas, provocando el horror. De esto entienden muy bien Lovecraft y su discípulo más avezado, Stephen King, y me decanto más por este último género para encuadrar tu relato.

chá dijo...

Amado Joss:

Mi relato no responde a una estructura clásica. Comienzo por el final. Narro en pasado, y doy a entender que ya no sirve de nada cuestionarse todo esto, pero dejo en el aire la incógnita de por qué, digo que estoy muerta,cambio a futuro, voy al preente, al subjetivo... y todo lo hablo desde la tumba, desde lo que queda de mí. Y eso sí es fantástico, pero ahí viene la cosa.

En el relato digo que no os toméis esto como algo fantástico, que puede parecerlo pero no lo es, puede parecerlo por la introducción de elementos fantásticos, pero insisto continuamente en que intentéis comprender el terror con el que me he ido a la tumba, insisto en que me ha pasado de verdad. Insisto que no es fantástico pero, joder, ¿hay algo más ilógico que hablar cuando ya estás muerta? Estoy muerta y aún me empecino en que entendáis que no, que no es fantástico porque ha pasado, aunque carezca de toda lógica. La cosa es que en la cabeza de la protagonista casi se avergüenza de contar algo que parece ficticio, pero que le ha ocurrido de verdad. Y mi objetivo era como ya os dije que lo fantástico pareciera verosímil.

Así pues lo fantástico se ha comido a la narradora (nunca mejor dicho) por otra cosa aparte de lo que parece evidente. Lo fantástico no está en los zombies, está en que escribe muerta y parece que aún no se acaba de dar cuenta de ese hecho. Está contando una cosa que no llegará a los oídos de nadie, ni a los suyos propios, porque ya ni tiene. Pero necesita "aparecerse" en cierto modo y avisar de lo que ha ocurrido. La literatura fantástica ha engañado a la protagonista, no solo no la quiere, no sólo la repudia, sino que la mata, se apodera de ella, la hace narrar desde la muerte, la obliga a convertirse ella misma en un ser fantástico, y encima no le da ni una mísera explicación que es lo único que busca.

Es el otro tema, que la literatura es una amante que nos vapulea, a la que le concedemos el amor eterno y la que nos toma y nos deja como quiere. Es el otro tema sí. Que es ella la que nos elige a nosotros para explicarse, no nosotros a ella. Nos toma el pelo.

Así pues comienza con el final, realiza un desplazamiento a unas reflexiones que parece que no tienen nada que ver con el tema zombies pero que es lo que verdaderamente le da sentido al relato. Lo que menos le importa a la protagonista es la existencia de zombies, lo que le jode es no entender nada. En medio de esas reflexiones el relato se corta y empiezo a hablar de otra cosa, "no es nuevo, ya comenté que los lobotomizados.."meto otra historia dentro de la historia. Cambio los tiempos. Me resultaba divertido verme devorada viva y que yo en vez de estar presa del pánico dedicase mis últimos segundos de vida a establecer conjeturas. Lo normal hubiera sido decir a la mierda las conjeturas, corre! No me asusto por los zombies, me asusto porque no tienen explicación, y lo que, a instancias de la literatura fantástica no importa, para mí, con este cerebro antifantástico era lo principal. "Oye, mátame, pero dime por qué!!!"

Aparte, he quitado el nudo central de la narración (lo que constituiría una estructura clásica) lo he borrado, porque lo importante no era lo que pasaba, sino cómo pasaba, y en la emoción quería centrar lo que contaba (es decir, estilo chá total). ¿por qué estoy en México? ¿por qué se vengan exactamente algunos de los personajes? ¿qué es lo que hace que la gente se convierta en zombies? ¿por qué recurro a la infancia? ¿por qué todo ocurre al escuchar una canción? ¿por qué son zombies si no están muertos previamente? etc eso lo dejo para que imaginéis vosotros. Y ahí es donde vuelvo a meter lo fantástico en lo lógico sin que se note. Explico más detalles externos que del nudo principal. Me centro en la importancia del escenario de un local, de cómo se bebe agua en los bidones, de los mercados de fruta...me centro en la atmósfera no en lo que ocurre.

chá dijo...

Si tuviera que ponerle una estructura esta sería.

Final- Reflexión de la Lógica 1 - contextualización - Flashback - lógica 2 - lógica 2 unida con la lógica 1 - Flashback transportado a la Lógica 1 y 2 - Principio. El final es donde verdaderamente empieza el relato.

Y eso, que repito que no era literatura fantástica.

En cuanto a King y lovecraft, no he leído nada, no tengo ni idea, tampoco soy de ciencia ficción. Lo que sí es justo eso, que quería crear horror, pero no horror por elementos externos que causan el pánico, sino por el propio horror de saber que no soy capaz de evadirme con la literatura, que me tiene como sierva, como una relación sadomasoquista. Horror por descubrir que me paso el tiempo buscando explicación a cosas que no la tienen, horror por saber que eso es lo que se ha llevado parte de mi vida, lo que me ha metido en un abismo muchas veces, y sobre todo horror por tener la certeza de que la literatura nació para engañarnos.

Y el trasfondo es que no eran ellos los zombies, al fin y al cabo la única en toda la historia que es un muerto viviente soy yo.

La única zombie soy yo porque me mató la angustia de descubrir verdades como puños, verdes irreversibles. Los demás sólo interactúan como humanos, están vivos, pero a mí se me hacen personajes fantásticos porque estoy muerta y no entiendo la lógica de los vivos, del mundo real. He ahí la gracia.

Y entre engaños, abismos e incomprensión de la realidad y adulterios, intento divertirme.

besicos ;D

eρHedro dijo...

He disfrutado.
Mucho.
Y de corazón.

No dejes de parir.

chá dijo...

Lo de parir tendrás que consultarlo con el güerito, eso si no le da por seguir maltratando su semillita XD

Gracias por leerme y gracias por ser de corazón.

Y ya que estoy os digo algo de lo que me dice a algunos:

Huyo. Y lo he descubierto hace poco. Huyo y no por cobarde, sino por imposible. Huyo de dos cosas, que no las voy a decir. Y me pasaré la vida huyendo, y ese implica huir de la realidad, a mi manera.

Recurro al pasado porque en él todos los pilares fundamentales de mi vida estaban vivos. Y esto incluye a personas fundamentales. Y en la tumba, la manera de recordar la vida era recordar justo cuando nadie había muerto/desaparecido a mi alrededor. Me transporta ese estado porque era donde la muerte no tenía lugar. Y estando muerta y queriendo huir de esa muerte perpetua y eterna la EVASIÓN es la única manera. Ahí vuelvo a reírme de los planteamientos. Es lo que más me gusta. Empecinarme en que algo es así y que luego la realidad me diga lo contrario.

Como ya sabéis algunos, lo que pretendía era rebelarme contra algunos de mis escollos.

El juego consistía en escribir algo en base a lo que nos transmitía una canción, y en base a una ilustración que hizo Juan Carlos porque últimamente hablamos mucho de lo fantástico. A él le apasiona la ciencia ficción y yo la odio. Y a la ya de por sí limitación por estos dos factores le añadí otros:

a. Escribir de algo que no he vivido.

Siempre escribo de temas autobiográficos, porque al ser lo que más conozco puedo sacarle más chicha. Escribir de algo totalmente ajeno a mí era nuevo, además de llevarme al punto b.

b. Escribir de algo no inmediato.

Siempre escribo de manera impulsiva, sin corregir para no perder el sentimiento base que me llevó a la creación. Aquí tuve que documentarme y mucho. Y esperar y corregir y darle muchas vueltas. Y aún así lo hice rápido porque es mi estilo.

c. Escribir de algo que no me gusta.

No me gusta escribir de cosas fantásticas, y nunca me había planteado escribir de zombies, de los que no tengo ni idea. No me gustaba lo fantástico, y quería verle la gracia pero a mi manera. Aparte, no había utilizado la ficción , la"mentira" antes, y he de reconocer que me he divertido mucho jugando la realidad.

d. El punto final: coger todos esos escollos y llevarlos a mi terreno.

Es decir, cambiar las limitaciones por oportunidades, mi objetivo era convertir lo fantástico en verosímil.

Y en cierto modo, eso es lo que me ha hecho renacer.

chá dijo...

Y ya que estoy os digo algo de lo que me dice a algunos:

donde dice "me dice es "le dije"

elfa dijo...

eres valiente y fuerte soft

Argax dijo...

Chati, a ver si lo he entendido bien, aparte de escribir has utilizado el texto para avanzar. Es eso no?

Deberías darle una oportunidad a la ciencia ficción sobre todo a la soft ci-fi, pregúntale a Juan Carlos y sino pues ya te mando yo algo. Pero claro, lo había olvidado, son los libros los que nos eligen...

Un besazo y a seguir la línea ;)

Yo soy Joss dijo...

Vale, veo que no entendí nada del relato. Lo volveré a leer más atentamente. De todas formas, sí acierto con el tema del horror, el horror que provoca que la ilógica de la literatura se imponga a la lógica de la realidad de la protagonista...no?

Otra cosa, que un relato tenga prólogo, inicio, nudo y desenlace no tiene nada que ver con el tema de como se desarrolla en el tiempo, es cierto que comienzas por el final, haces flashback etc. pero estás siendo narrativa, porque sí dices "mira, estaba en Mexico y me pasó esto, y ahora siento que esto otro", normalmente no eres nada narrativa, normalmente te acoges a un instante, a una sensación, a un recuerdo, pero no cuentas una historia, tú sueles ser más rompedora que todo eso! Comenzar por el final es muy propio del Romanticismo, los flashback deben tener ya 100 años, todo eso es hoy por hoy clásico, pero sin embargo repasa Belfast... Ahí si que rompes con toda posibilidad de un hilo argumental,las escenas van trascurriendo, y aunque hay un hilo es muy muy fino, y al lector se le hace complicado aprehenderlo, aún así cuentas, y cuentas mucho. O la entrada anterior Marta y Lucía y su coprofagia hereditaria, reflexionas e imprimes imágenes, como fotos, continuas fotos para que nosotros nos compogamos la peli. Aquí ya no hay fotos, hay microescenas. Insisto que no es una crítica, que es una observación, por supuesto, y es que no todo lo vas a escribir igual!

Yo soy Joss dijo...

Por cierto! El juego de Ender, Chá!

Y qué pasa con El Principito, es literatura fantástica...

Y Michael Ende? Se aprende tanto de la realidad a través de su fantasía

Y en serio, deberías darle una oportunidad a Ray Bradbury, o a Dune de Frank Herbert...

Pasa de Tolkienes y demás chorradas draconianas, pero por favor, te tengo que pasar unas joyitas de la literatura de ciencia ficción que te van a encantar y si no, te devolvemos tu cerebro...

E.H. dijo...

Lejos de géneros literarios, la ciudad de México siempre ha sido tierra fértil para transgredir los linderos de lo real y lo surreal. Buñuel no me dejará mentir. Eso es lo interesante y aterradoramente atractivo de esta metrópoli, la visión de Chá podría pasar de su percepción e imaginario personal, al plano terrenal en cualquier momento (recordemos el año pasado la invasión de zombies en calles y transportes del Centro Histórico para romper el record de la coreografía de "Thriller" ). En ese sentido, creo que la relidad aveces es tan aplastante y contundente que toca el extremo de su contrario, luego entonces lo fantástico puede parecer cotidiano. Quién a tomado como estándarte esta singular dicotómia, es un autor "Geek" llamado Ruy Xoconostle, con su particular visión (no estoy seguro hasta que punto) de ciencia ficción. Es interesante ir descubirendo en poco a poco en sus relatos, los elementos que les confieren al final un sentido totalmente ficticio, aderezado con hilarantes e irreverentes pasajes de un México inmerso en contextos y situaciones que, de tan inconcebibles, resultan ingeniosas y originales.
Recomiendo LA VIDA SIN PIXIE y MILLER y GIMÉNEZ.

Saludos.
Cheaf

elmudo dijo...

Tal como lo expones, parecen ramificaciones naturales del 'Pedro Páramo' (y también de Eisenstein...)

chá dijo...

Gracias por las recomendaciones. La vrdad es que sigo sin tener ni idea de estos temas, y cualquier anotación más me encantará para futuras inmersiones.

Intentaba que sonase lo más real posible, y si me dices que esto es normal que pase pues contenta que me quedo.

Mudo, ramificaciones en cuanto a Pedro Páramo? a qué te refieres exactamente?

Besos

elmudo dijo...

Me refiero a lo que te dice E.H.

chá dijo...

¬¬ ya ya, lo real mezclado con lo imaginario ok, te comentaba lo de las ramificaciones.

A mí Pedro Páramo me gustó mucho, sobre todo por su estructura y por la atmósfera que consigue transmitir. Es una obra maestra.

Ehekatl dijo...

Por cierto, y cambiando un poco de tema, cuando se empiezan a emitir tus podcast en Radio-b? :)

chá dijo...

está cociendose, pronto estará horneadito y calentico ;D

mua