19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

viernes, 8 de enero de 2010

El amor que no se renueva cada día, se vuelve un hábito y una esclavitud


Me dicen, en su vigilia:

"Tú y el mundo en que vives no sois

Más que un grano de arena en la

Infinita playa de un mar infinito".

Y yo les digo, en mi sueño: "Soy

El mar infinito, y todas las palabras

No son más que granos de arena

En mi playa".


Gibrán Khalil Gibrán




El amor que no se renueva cada día, se vuelve un hábito y una esclavitud.


Esta es la frase que durante gran parte de mi infancia regía mi dormitorio desde lo alto de mi cama. La acompañaba el dibujo de un payaso, uno de esos payasos que parecen tristes, yo creo que porque no son capaces de quitarse el disfraz ni después del trabajo.















El amor que no se renueva cada día, se vuelve un hábito y una esclavitud.


No me preguntéis qué significa esta frase porque nunca lo he tenido demasiado claro, y de lo que entiendo no estoy del todo seguro de estar de acuerdo. Sólo sé que aquel dibujo estaba día y noche ahí, acompañado de un pato Donald. También recuerdo los días en los que contemplaba a mi tía abuela cómo lo dibujaba en el salón de casa, el verano que decidió pasar unos días con nosotros.

A ella la llamaban Sor Magdalena. Siempre la recuerdo con el hábito puesto, que yo sepa, siempre iba con la misma ropa, ni siquiera recuerdo una foto en la que llevara puesta otra cosa. Era gorda y risueña, ese es mi recuerdo, y sus gafas grandes de miope, como yo, le daban un aspecto gracioso. Casi nunca le veíamos el pelo, que asomaba gris. Recuerdo que una vez se quitó aquella cofia o como se llame, y me sorprendió mucho que tuviera aquel corte de pelo tan tosco, desastroso.

No recuerdo que jamás me hablara de religión. A ella le gustaba jugar a las cartas. Jugábamos a "hijoputa", pero lo llamábamos "los doses y las sotas", y cuando nos quedaba una sola carta decíamos "voy por una", las cosas por su nombre. Sí que rezabamos antes de ir a dormir

Jesusito de mi vida
eres niño como yo

Comía con muchísimo apetito y siempre se estaba riendo con mi abuela.

Jamás la conocí realmente, cómo sería ella por dentro, quizás nadie la conoció. Mi madre me ha contado muchas cosas sorprendentes, como su odio patente hacia los hombres, o cómo de dura era como profesora en el colegio. Mi madre recibió la mayor parte de su educación formal de mi tía abuela, y recuerda que era muy severa, especialmente con ella, que quería bailar, ¡bailar! y no estudiar, que significaba aprender a callar y obedecer.

Sor Magdalena pintaba al óleo, bodegones mayormente, también pájaros, y curiosamente, en el dormitorio de mis padres estuvo, durante muchos años, una pintura suya donde unas bailarinas de ballet hacían ejercicios de estiramiento, dispuestas a bailar en cualquier momento. Un momento que nunca llegaría, aunque eso no es más que el resultado de la naturaleza estática de un cuadro. Cabe señalar que técnicamente aquel cuadro era un desastre. No empleó modelos reales como imaginaréis, la perspectiva no estaba bien tratada y el estudio anatómico brillaba por su ausencia.


Así que aquellas bailarinas ortopédicas, si bien de rostros calmados, deseosas de saltar al escenario, son un curioso legado, y también el recuerdo de aquel horrible payaso con aquella enigmática frase: el amor que no se renueva cada día, se convierte en un hábito y una esclavitud.


Esta mañana me ha llegado su recuerdo a la mente, y de pronto he pensado que si ella estuviera viva, me encantaría preguntarle qué significaba esa frase, y por qué de entre todas las posibles frases que podía haber escrito, por qué eligió aquella.

Qué es para sor Magdalena el amor, cuál es la diferencia entre hábito y esclavitud, y sobre todo cómo se renueva el amor cada día?





El amor que no se renueva cada día, se vuelve un hábito y una esclavitud.


Gibrán Khalil Gibrán



8 comentarios:

chá dijo...

Los payasos siempre han dado mucho rollo.

Pero la historia de tu t;ia es bell;isima. Y me pregunto que parte de tu ascetismo (mal llevado XD) te viene de ah;i

muy bonito, y una frase que aunque parezca una frase simploe encierra mucho de verdad

besos

Yo soy Joss dijo...

Después de escribir este texto me puse a indagar de quién podía ser la cita, y me encuentro que es del autor de "El Loco", entre otras obras. Un autor árabe, no necesariamente musulmán, eso no lo sé, pero si lo fuera debe ser sufí por sus textos, y realmente apasionante, uno de esos autores malditos, que murieron jóvenes, ¡de una lipotimia!

En diciembre del 2006, época de gran brotecito, escribí un texto que era realmente importante para mí, ya que quería que fuera el comienzo de una novela, en realidad, una nivola. Cuando se lo presenté a una amiga, esta me dijo que parecía un loco, y que le recordaba a la obra de Gibrán. Y ahora resulta que he tenido una cita suya sobre mi cabeza, y tatuada en mi cerebro desde mi infancia. Y además me cambia totalmente la perspectiva de mi tía abuela.

Xim dijo...

Odio a los payasos y mucho más sus payasadas, desde muy niño, sólo fui una vez al circo en toda mi vida, y me preguntaba durante toda la función de qué pollas se reía la gente con aquellas estupideces, y por qué se asombraban de ver a malabaristas si se pasaban toda la puta vida ensayando los mismos números circenses, qué pasa, es que son todos gilipollas o qué???

En las paredes de mi dormitorio mi hermano y yo colgabamos lo que nos salía de los cojones, lo mismo posters de motos o equipos de fútbol (estos últimos eran mis favoritos, me gustaba ver toda esa colección de piernas peludas) que artistas de la época tipo Agata Lys o Marisa Medina, o también actores y actrices...

La frase esa supongo que servirá para los que creen en el amor, esa especie de enfermedad mental que muchos consideran necesaria padecer, yo prefiero sufrir "sexualmente"...

Me gsutan los comentaristas de este blog, vaya panda de pirados!!!!

Suave es la noche... i freda collons!!!

Xim

Yo soy Joss dijo...

XD pues si, para el que le pille el punto, los comentarios de este lugar son mejores que los textos. De hecho los textos son una excusa para soltar nuestras paridas!

elfa dijo...

El Loco, qué gran obra. Tengo otra frase conocida del mismo autor, que también me marcó.

"Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque quienes nos comprenden, esclavizan algo nuestro."

eρHedro dijo...

Banda de pirados es de lo mejorcito que nos han llamado, excepto en la tele, que nos han llamado proyecto o algo así.

chá dijo...

La verdad es que sí, vamos mejorando, ¿quién nos lo diría hace unos años, que íbamos a subir a la categoría de tarados? En la tele preguntaron que si todos erais como yo y "bueno, algunos son de otra manera" tuve que responder.

Escuchadme escuchadme, aún no sé si van a ingresarme o no, ya os contaré largo y tendido lo que ha pasado por aquí, de un corte bizarro como el que os tengo acostumbrados. Bástese como ejemplo el hecho de estar de madrugada en un pueblo totalmente desconocido para mí, en plena calle a cuatro grados bajo cero, previo haberme desmayado aunque dos mexicanas intentaran calentarme en el buen sentido y yo hiciese los coros en "Potorro Mojado"

...cosas así.

Acabo de ver lo de la propuesta de Joss y Mudo, me parece bien, sólo dadme un poco para que me mejore ¿vale? que tengo fuerza mínima.

Tarados no será por la ingesta de cosas extrañas ¿no?porque entre cortis, gotitas, ansiolíticos, semen y bocadillos de morcilla ni modo.

Chaparrito he de decir que los mexicanos de la capital son un tanto fresitas ¿no?

Besos, me comunico en breve (llevaba casi 20 horas durmiendo!)

Argax dijo...

Un poco a destiempo pero ya estoy aquí (creo que voy a escribir sobre los remolques y la sensación de tener muchas cosas que quiero hacer y mucha pereza y obligaciones que no me dejan hacerlas, pero ese es otro tema).

Joss, yo también tuve una tía monja. Una amigá mía que era la más gof del grupo también tomó los hábitos. Siempre me ha inquietado ese misterio que las rodea, ese secreto que tapan con las bondades de su fe. Pero tiene que haber algo más.

La relación entre los deseos de tu mamá de baiar y el desastroso cuadro que pintó tu tía abuela es una maravilla. La única manera que abrir su estricto carácter fue pintar un cuadro sobre los sueños infantles de tu madre. Ahí hy mucho detrás.

Respecto a otro temas que comentas, sí, estás loco. Pero quédate con la cita que deja la Elfa, arrópate con tu locura, usala.

El texto me gusta porque es tierno y esa ternura es ago que no concía de ti, oh, hombre distante!