19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

lunes, 2 de febrero de 2009

El Momento (euforia 11)

Hola. Ésta soy yo:




O lo que queda de mi yo real en mí misma. Me gustaría decir algunas cosas, si no os importa.

Me gustaría...



Me gustaría que hubiese alguna persona que, simplemente, se sentase a mi lado y leyese conmigo El Pequeño Nicolás. Que le gustase pasear por las calles oyendo música, música que me emocione con la misma fuerza que emociona a la otra persona. Tocar el agua. Beber té moruno con mucho azúcar. No tener que decir nada para conseguir expresar lo que vale un suspiro. Que tenga una sonrisa coherente y los ojos formato faros-antiniebla y aún así, en los días de lluvia, al verla/o de lejos se me empañen las gafas. Me gustaría que consiguiese crear otro estado superior enseñándome la belleza de lo simple, para así hacerme distinguir entre un amor menor y un Amor Mayor. Me gustaría cortarle el pelo y decirle que es un/a quejica cuando salte de la silla por los tirones. Y poder olerla/o y simplemente con eso ya sepa que va a estar aquí, conmigo, siempre. Que me ayude a llenar todas las esquinas de recuerdos, que todas las esquinas estén meadas de sonrisas. Que no sienta jamás que me desprecia o que en cualquier momento voy a perderla/o, que tenga guardados en una caja de zapatos todos mis escritos y dibujos hechos en servilletas. Que lleve colgados todos los Te Quiero de tal modo que lleguen a confundirla/lo con un vendedor ambulante de gafas en Sierra Nevada, y que, con sólo rozarme, me haga estallar tranquila

Que le guste cantar a los grifos y descubra por sorpresa que me he comido su trozo de mandarina. Que sepa dónde está exactamente el punto en el cual se me empiezan a notar demasiado las pecas. Que sea capaz de saltar desde la ventana de Otto a la de Ana, como unos Amantes del Círculo Polar, uniendo Casualidades...

Quizá estoy pidiendo demasiado. Quizá sólo quiera que se siente conmigo a dejarse macerar por las olas.

...

Mirad hacia arriba. Contad cuantas veces habéis mirado la grieta del techo, y cuantas lo habéis hecho acompañados. Enumerad todas las veces que habéis dibujado visualmente la línea que separa dos de las manchas, y las veces que habéis creído ver formas donde no hay nada. Recordad la suave voz de quien os acompañaba, al lado, y cómo se fusionaba con el sonido de fondo de la lavadora, de vuestras tripas, de la persona anónima que pasa apresuradamente con bolsas por la calle, del sonido lejano de un pájaro que se queda un poco atrás del resto. 

Recordad, recordad cómo sonaba esa canción que tanto os gusta. Esa que guardáis celosamente para El Momento, ese momento en el que las estrellas nos eligen, ¡si! ¡a nosotros!...a veces, todo parece fluir como en un baile de notas en un pentagrama. Como las notas de adorno, esas sin las cuales no se pierde nada, pero hacen más intensa la canción, menos vacía. Recordad como volaban los estímulos, tranquilos, sin prisa por llegar a vuestro cerebro. Sin miedo, transformando el Tiempo Objetivo en Subjetivo.

Una lágrima. Recordad esa lágrima porque condensa todas las emociones que un niño puede almacenar cuando descubre los regalos de Reyes. Recordad cómo surcaba vuestra mejilla, soñando ser caracol, dejando un frío pequeño allá por donde pasaba.

Recordad el ligero temblor de vuestras manos.

¿me quedo o me voy?

Cuantas veces nos hemos preguntado cosas que no tienen respuesta alguna. Cuantas veces, decidme, cuantas veces hemos deseado saber dónde van los besos que no se dan, las palabras que no se dicen o los instantes que deberían vivirse y al final no se viven. Nunca nos hemos atrevido a preguntar este tipo de cosas porque pensamos que darle muchas vueltas al tema sería como anclarte a los poetas de tu libro de bachillerato.

Cuantas veces hemos cerrado los ojos esperando que, al volver a abrirlos, pudiésemos respirar sin tapujos la felicidad y almacenarla en tupper-wares para cuando nos olvidemos de ella.

"Desde hace tiempo sueño con cantar esa nota que te pueda mover". Permitidme que comparta con vosotros, por favor, esta canción:



Esta es mi canción secreta para El Momento.

El Momento ocurre a veces, pero cada vez menos. Y, no sé si es por los entresijos de la vida adulta o porque el mundo está muriendo, o yo misma estoy muriendo. En cualquier caso, si crecer significa perder El Momento, yo no quiero hacerlo.

Pero, cada vez siento más que, quizá sea tarde para ponerse a dar clases de Educación Sentimental. El Momento, no hay que subestimarlo, porque puede ser el último.

¿lo sabéis? ¿sabéis que Los Momentos son como los óvulos, que un día se acaban?

Yo no lo sabía.

Yo no lo sabía hasta que, hace un tiempo, una angustia muy fuerte dentro de mí me hizo pensar en Los Momentos que me quedaban. Me hizo, de hecho, intentar recuperarlos. Casi con urgencia, casi a trompicones, de la peor manera que alguien puede darse cuenta de estas cosas. Así lo hice. 

Hay una frase que siempre he querido decir en este blog en El Momento Justo y creo que, para bien o para mal, ha llegado. Siempre que empiezo a escribir algo, lo hago así:

  "Lo que menos me gusta de la vida es que sea irreversible" 

Es una frase que dije cuando era muy pequeña, es el primer recuerdo de una frase dicha por mí que tengo. Por eso siempre la escribo aunque la borre después, por no encontrarle contexto, para que, al menos, vaya adquiriendo y cargándose de significados conforme la restriego con Los Momentos.

Es cierto, si hay algo que no me gusta de la vida es que sea irreversible. Que no se pueda volver atrás, que no se pueda una arrepentir de haber nacido y empezar de nuevo. La Vida es. Vivir implica Ser y viceversa. Quieras o no. Y, ahí está, tan poéticamente irreversible, porque poco a poco, y cada vez más,  hay cosas que no tienen vuelta atrás.

Esa ha sido Mi Gran Obsesión. La mayor de todas. Intentar aceptar la irreversabilidad, lo que me ha llevado a convertir mi vida en un maldito error de redundancia cíclica. No lo entendí bien del todo hasta que murió mi padre, a partir de ahí me dediqué a desenfocar todo lo que no fuese El Momento.

Un día te levantas y sabes que una palabra que tanto has dicho ("Papá") ahora está anclada a El Momento.

Y es Irreversible.

Esto no es más que un pensamiento más, aunque recurrente. No soporto perder algo si no es irreversible. Pero ya no puedo caer más y no hacerlo en la cuenta de que sí que es posible, e incluso necesario. 

Al final, El Momento acaba siendo la manera en la que recordamos y archivamos a las personas. Con muchas, El Momento aún está por llegar, algunas, por más que nos empeñemos, nunca nos ofrecerán El Momento.

Creo que El Momento, el Único y Verdadero es, caprichosamente o no, bastante selectivo.

Yo sólo busco una persona que se siente conmigo a dejarse macerar por las olas. Y, entre "me quedo y me voy", me estoy quedando sin Los Momentos. Y ya no soy quien soy, y, ya no existo, porque tengo tanta pena dentro por no oler esa eternidad que cada día se parece demasiado a lo Irreversible.

Por dejar pasar el Tiempo, o no, estoy sumida en la más profunda de las agonías. Busco sin parar en todos los ojos y en ninguno me veo reflejada. Por eso me he cansado de vivir esta vida que no es la mía, interpretando el papel de quien siempre sabe cómo exprimir las semifusas.

Por eso, simplemente os digo que, cuando os crucéis con El Momento, no seáis tan gilipollas de dejarlo pasar o de llenarlo de mierda por los putos miedos de siempre. Yo me he pasado mucho tiempo esperando algo que no llega, que no llega, y, ahora, desisto de seguir pensando en dibujar visualmente las líneas del techo con alguien que no sea yo misma.

Os dejo dos trozos de una de las películas que tan bien expresan El Momento del que hablo. Es una película que vi hace tiempo y que me hizo preguntarme cómo había metido el director tan alegremente una cámara dentro de mi cerebro para que yo no me diese cuenta (ya sabéis, sí, el clásico brotecito19). Tenéis que ver los dos, enteros, no vale hacer trampa.



del segundo video a partir del 7'40" NO LO VEÁIS, es que no he podido encontrar nada con un sonido mejor y esa parte da pistas acerca de la peli.



*Y, sólo me queda decir, que lo único que me alegra que sea irreversible es Manifiesto19.
Y mi Principito, claro.
Con esto quiero expresar que cambio y corto. No quiero seguir así ni un día más. No quiero esperar más.
Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
Para mí...ha dejado de existir El Momento.

13 comentarios:

lord dijo...

Que importante es apreciar las cosas y personas que nos brindan El Momento y saber aprovecharlo y no dejarlo pasar... pero que facil es la teoria y que dificil la práctica.

Esa foto tuya es muy tierna... creo que la he visto antes en otro de tus blog.

una pregunta; la peli de la que has puesto los fragmentos ya la he visto pero no me acuerdo como se llama... me lo recuerdas?

elmudo dijo...

¡Claro! ¡El pájaro que se queda rezagado, canta! Medio siglo sin darme cuenta. Hace falta ser cenutrio.

Cha, mi reina, eres más guapa que los viernes por la tarde. Te quiero MUCHO.

elfa dijo...

Chá... que nos quedan muchos Momentos... que la vida no es irreversible pero tiene miles de caminos que ofrecerte. Que siempre se ha dicho que la vida da muchas vueltas y muchos giros, que no te hacen retroceder en el tiempo, pero que te ofrecen suculentos menús de Momentos que llegan, y que se van, como las olas del mar, sí.
Podría enrollarme más pero para evitarlo ya te contaré un cuento que me has recordado.
Besitos.

Yo soy Joss dijo...

ah... vale guay, haced caso a Chá, no veais el video a partir del minuto 7 y 40s.

cómo mola eso de la lavadora, esa técnica tiene que ser buenisima para llevarse a una tia al catre, no puede fallar.

a ver, Chá, si es que lo que te pasa es que le euforia crea tolerancia, así que, digas lo que digas, cada vez necesitas que El Momento sea más Momento que el anterior, y como no aprendas a aceptar todos los momentos como momentitos no te va a ir muy bien... Sé, porque además lo has explicado muy bien, que eres capaz de convertir en Momentazo el mirar una grieta o el observar la lavadora, pero la vida no es así... La vida es un coñazo de momentitos, y para que uno luche por los grandes momentos de verdad tiene que subestimar los pequeños momentitos, porque si no uno termina por no distinguir momentos de "observar lavadoras" con momentos de "tener un hijo" o "aprender a conducir" o yo que sé, tantas y tantas cosas... Si fueramos felices mirando las grietas, no saldríamos de nuestras casas, no buscaríamos trabajos, no tendríamos novi@s, estaríamos mirando la lavadora todo el santo día... Me siento Ordoñez diciendo todo esto... en fin, de todas formas tienes metadona de momentos gracias al blog del manifiesto, tienes los mails de elmudo (que se ha enamorado de tí), tienes a Tere (italianini)... y todo lo que te ofrezca MOVIDAS y no MOMENTOS, aunque te los hubiese ofrecido en "su momento", A LA PUTA CALLE, y ya está, joder, que tú siempre has tenido ovarios para eso y para más. Y mientras el lugar que ocupan los momentos lo estén ocupando las movidas, no tendrás espacio para momentos.

Otra cosa, el tema de la obsesión por estar acompañados siempre. Está muy bien tener a una pareja para sentir las olas del mar, el ruido de la lavadora (que me apasiona) o para contar los coches rojos que pasan por tu puerta. Pero lo que no puedes hacer es desesperarte si no se tiene, y te lo dice uno que se desespera mucho, pero piensa que lo que tienes ahora vale -1000 comparado con lo que está ahí fuera esperandote, y te lo digo por experiencia. Cuando por fin pasé de pagina (y encima siguiendo tus consejos, hay que joderse), estaba ahí lo que más feliz me ha hecho en todos estos años.

Eres decimonona coño, te espera una gran recompensa.

chá dijo...

oh Joss lo tuyo no es un comentario, es un manifiesto en sí Xd

Bueno, ya hemos hablado por teléfono...asi q seré breve...lo de que si trabajo que si movidas diarias, evidentemente si, pero...no sé los momentos son más una actitud...por mucho que hagas de adulto siempre pueden estar por todos lados supongo.

Sí que es cierto lo que me has dicho, y si que es cierto que soy una especie de "Creamomentos" pero tb me apetece compartirlos, de hecho, si los creo es para eso...con 19 por supuesto que lo hago y, claro, tanto Marina como Tere como, realmente todas las personas linkeadas en el blog me han dado grandes Momentos.

Lo que me ocurre en realidad...ya lo hemos hablado. Y realmente solo quiero anestesiarme de todo, por mucho que no sea yo, o si, o no sé, pero quiero recuperar mi capacidad para hablar y para sentir y para que los días tengan la tranquilidad mental de antes.

A ver como va, solo es que son muchos meses, y ya no tiro no tiro...y no me gusta decir esto, me siento emo perdida...

Empiezo a poner los medios para que se arregle, espero que esta vez, camine por la acera verdadera...

Pin Pon fuera.

No sé si me he expresado bien pero ahora estoy realmente agotada.

¿Nos vamos a donde entonces? Si es a Sevilla o toledo dime con tiempo, porque estoy ya sabes...


Amor...

elmudo dijo...

Cha: hacerse adulto es adoptar una postura más calmada ante todo. Por eso hay gente que nunca llega.

Joss: mi amor no es Cha; ella es mi reina. Mi amor eres tú, bardo.

elmudo dijo...

¿No venís a Murcia? Es tan pequeña que se ve en un cuarto de hora, y el resto del tiempo se gasta en tomar cervecita/vino con tapas, y pasear.

chá dijo...

Lord-. Sí que es difícil la práctica.
Esa foto sí es de otro blog, de un día muy especial.

La peli se llama tu vida en 65 minutos (una maravilla)

Besos

Mudito- Siempre tienes los labios llenos de palabras bonitas para mi. No sabes lo importante que es eso, sentir un cariño tan bello como el tuyo.

Yo tb te quiero.

ELfa- Desde luego contigo espero vivir muchos de esos Momentos, pero..ya sabes de lo que hablo.

Llegarán llegarán espero, sólo quiero verlo a mi alrededor...que no pase un día más así.

Mudito (again) cuan sabio eres

Besos a todos. Gracias por vuestra lectura.

Yo soy Joss dijo...

elmudo dijo:

Joss: mi amor no es Cha; ella es mi reina. Mi amor eres tú, bardo.

ahh qué alivio, ya me estaba yo poniendo celosete ;-)

elmudo dijo...

Joss, pues cuando veas el vídeo que te he hecho te vas a tener que cambiar de pantalones.

Cha, más dulce que la caña de azúcar: sabio no es el que habla, sino el que escucha. :D

chá dijo...

gracias...

Yo soy Joss dijo...

aha, sí, te escucho...

Chá no es sólo dulce, también es suaaaaveeeee (como cierto chico que yo me sé por cierto).

Todavía no se me pasa la sonrisa tontorrona por tu video, se me ha subido el pavo...

Argax dijo...

Bueno niña, llego tarde a este hilo que a lo mejor está ya agotado, pero no quería dejar de poner alguna de la impresiones que me han venido a la cabeza.

Han pasado unos días y no sé como andarás hoy pero creemé si te digo que te entiendo, hay épocas en la que a uno le apetece quedarse muy quieto, convertirse en mobiliario, que pasen las horas y no tener que caminar hacia delante. Pero es pasajero, incluso el más sensible de nosotros, el más inadaptado, el más peculiar en sus planteamientos ha nacido para avanzar, para tirar pa lante como se suele decir. Tu sólo coge fuerzas y espera el picor en la planta de los pies que te indique que ha es hora de volver a caminar.

Un beso y que bien que nos veremos pronto.