19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

domingo, 28 de diciembre de 2008

Todo es raro

Acabo de aterrizar, tras una noche de conversaciones ajenas. Acabo de llegar de un garito que apestaba a desinterés y banalidad. Y me estoy plantando a las cinco de la madrugada para escribir una reflexión absurda. Sí, de éstas que solo se le ocurre a la gente que cree en lo “bizarro”, en lo “diferente”, en lo “absurdo”. En lo absurdo que es encontrarse de cara con la sociedad y saber que no formas parte de ella (¿O sí?). Porque tú estás pensando que no te gusta esa música pachanguera que todo el mundo está ignorando, pero que está ahí sonando como excusa. Porque estás divagando con una cerveza en la mano, sobre lo raro que te parece todo y la persona que tienes en frente, hace como te entiende y te está escuchando, pero realmente está pendiente de quién será el próximo al que saludará. Y de nuevo, sigues escuchando al cantante que nunca debió intentarlo. ¿Qué pasa con el arte hoy en día?

Deberíamos crear el anti-arte del siglo XXI. ¡Sí!, que vuelvan los malditos románticos, lo bizarro, lo oscuro, lo raro. Los que más se esfuerzan por romper las barreras de este arte que yo no comprendo, deberían hacer una revolución que marcara un antes y un después. Así nadie podría decir que la inquietud se ha extinguido. Sueño con deshacerme de esa música que todo el mundo escucha, de esas pelis que solo quieren recaudar dinero fresco. De los libros endiosados como best-sellers…

Es entonces cuando una ráfaga de aire que entra desde la calle, me da en la cara y me devuelve a la realidad. Sigo con la cerveza en la mano, la persona de delante sigue sonriéndome. Yo ya no sé de qué estaba hablando. Y ese cantante que nunca debió serlo sigue sonando en el ambiente. Y todo me resulta extraño…

3 comentarios:

Yo soy Joss dijo...

"Es un mundo extraño", que decían en Terciopelo Azul...

Bienvenida a Manifiesto 19, a ver si nos ponemos deacuerdo en escribir entre todos el Manifiesto, tus ideas son de lo más decimonónicas.

elfa dijo...

En el momento en el que el arte es utilizado como excusa o negocio, deja de serlo.

Me gusta lo que escribes, bienvenida!

Argax dijo...

Pues mi binvenida también.

La conciencia de irrealidad, de realidad alternativa más bien, es el primer paso de muchas cosas. Yo me autoconvenzo de que es el primer paso hacia la felicidad, siempre intenté ser optimista.

Un saludo y como dice Joss, a ponernos de acuerdo.