19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

sábado, 8 de noviembre de 2008

A través del espejo

Inundada en mis propios sentidos,
te imagino de mil sabores.
Olor a noche de tormenta,
grito socorro al amanecer,
porque me cuesta respirar cuando la luna,
me separa de la melodía de tu sangre caliente.
No puedo tocar tu piel, tu estás al otro lado
y lo prefiero, así jamás dejaremos de sentir este deseo,
así no dejarás de aguardarme como si formara parte del ocaso
y mirarte será lo que inquiete mis madrugadas.
Sin evidencias, sin sentido ni propósito,
imagino tus labios como un pantano en el cielo,
y es que es mejor vivir en el agua
cuando los besos no tienen suelo donde caer...

- Siempre metes finales tristes...
- No hay final triste, no hay final feliz. No hay final.
- Mueve tu ficha.
- Muevo.
- Ahora me toca mover de nuevo.
- ¿Lo ves? Siempre tendremos fichas por mover...
- Estoy cansada de esta partida.
- Si abandonas, tendrás que empezar otra desde el principio.
- Quiero conocer nuevas partidas, nuevos movimientos.
- ¿Para terminar buscando otro final feliz que no llegará?
- Esas son las reglas del otro lado del espejo. Ilimitar los sueños, porque el mundo ahí fuera es predecible si uno se detiene a observarlo...

5 comentarios:

elfa dijo...

Esto ya te lo había enseñado Joss, pero me vinieron recuerdos con el último Smoke II de Argax

Yo soy Joss dijo...

Lo recuerdo, porque me encanta, en este texto siento esas afinidades que tenemos entre ambos que son tan profundas. Te adoroooooo!

Jean_Artico dijo...

q bueno es leer esto cuando el sueño llama por la puerta de alante

un bsito

Argax dijo...

Elfa, en primer lugar me gusta que ya, desde tan temprano empecemos a interconectarnos, que las palabras de unos atraigan a las palabras de otros.
Sobre el texto, me gusta sobre todo la conversación final y la conclusión, demoledora de que si nos esforzamos, si nos desprendemos de la indolencia, podemos predecir con cierta precisión lo que va a suceder.

Un abrazo.

chá dijo...

Una conversación que todos acabamos teniendo sin tener...es tan dificil dejarse perder en la partida...y es tan dificil empezar una nueva...

muchos besos elf, como siempre a tus pies XD (mojados)