19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

martes, 16 de octubre de 2007

Querido Diario:

Hace mucho tiempo que no te escribo. Espero que este no sea el principio de una cuesta descendente hacia la pérdida de costumbre, hoy en día ya nadie usa diarios y yo no quisiera dejar de hacerlo. ¿Por qué ya nadie escribe en diario? ¡ni siquiera las chicas pre-adolescentes! Quizás sea porque todo el mundo considera una tontería dedicar algunas horas a escribir algo que ya sabes que te ha pasado ¡y sobre todo si nadie mas que tú lo va a leer! (Porque... los diarios sois secretos, ¿no?.) Dirán: “¿Dedicar mi preciado tiempo a escribir? ¡¡Dios me salve!! ¡En este mundo de frenesí horarial cada segundo cuenta!

O tal vez sea que ya la gente ha perdido la costumbre de escribir... Tanto messenger, tanto SMS, con sus atajos... sus faltas ortográficas... ¡que eso otra! Menuda educación gramatical tienen hoy en día los jóvenes, encima los no tan jóvenes hace mucho tiempo que dejaron eso atrás, y por si fuera poco, ahí están erosionándonos todos esos barbarismos e incultismos que ofrece un mundo donde cualquiera con un ordenador es capaz de expresarse. Por si todo eso no fuese suficiente la mayoría de las cosas se solucionan con CTRL+C CTRL+V, o con un mero 'Reenviar'... ya no hay originalidad, ya no hay “personalidad” en lo que uno lee, ves cómo tus conocidos se van convirtiendo en parte de las homogéneas e insípidas gachas que es ‘La Comunidad’. Y cada cucharada te sabe a más de lo mismo, y a veces peor.

Pero no, yo no voy a dejarte caer en el olvido, Querido Diario. No. Por varias razones: La primera de todas, y creo que la más arraigada, es por esa sensación de terapia que me ofrece el poder recapitular, analizar las situaciones, enlazar con otras historias, sumergirme en el interior de mí mismo buscando la siguiente baldosa que poner en el camino del relato. Reírme una vez más con los buenos recuerdos, y volver a plantearme los malos con un nuevo punto de vista quizás más limpio y calmado. Una especie de tantra mental, de Yoga.

La segunda, es que pienso que las palabras que escribo, me hacen más real cada día. Es como si cada una de las letras que plasmo en papel, redibujasen la líneas que me definen, y coloreasen con personalidad lo que encierran, es como si me hiciesen más ‘yo’. “Pero los tiempos cambian y las opiniones con ellos” Dirás. ¡Ahí está la gracia! Por mucho que se estiren y se retuerzan o por muy rígidas e impasibles que permanezcan a lo largo del tiempo, seguirán encerrando lo que realmente me define! Por decirlo de alguna forma... escribir eterniza a uno.

La tercera razón, es que realmente no considero que los diarios seáis algo íntimo, os considero como si fueseis un amigo más que me escucha, solo que tu no puedes contestar. Pero tranquilo, la mayoría de las veces, hablo yo por ti, (es parte de la terapia). Mucha gente necesita ser escuchada, y qué mejor que alguien que está abierto a todo lo que se vuelque sobre él como puede ser un diario. También muchas veces pienso “¿y si alguien me leyese?” Bueno... si alguien te leyese, quisiera que me viese tal como soy por dentro. Un diario es como una ventana al espejo interior. Con esto, la verdad es que volvemos al primer punto... Pensarás: “Pero podrías escribir lo que quisieras para engañar a los posibles fisgones que quisieran saber tus secretos, y entonces no seríamos la ventana que mencionas, ni tus palabras las líneas que te definen” Sí y no, Querido Diario... Pienso que los secretos de cada uno son realmente uno mismo. Deja escapar un secreto tuyo y estarás dejando escapar un trozo de tu alma. Los secretos más secretísimos sólo deberías saberlos Tú y nadie más, ni siquiera tú, Querido Diario, porque en realidad los secretos “Eres” Tú. Es por eso que estoy en contra de plasmar mi alma allí donde cualquiera podría hacer un uso indebida de la misma. Sin embargo... todo lo demás... los secretuchos de segunda... las cosas sin importancia, o que la irán perdiendo con el tiempo, o ¡conforme se vaya expandiendo! (¿que crees que resalta más, una gota de tinta en un vaso de agua, o una gota de tinta en la piscina de tu casa?, algunos secretos se comportan como gotas de tinta) todas esas minucias, sin embargo, pese a que forman parte de ti, no son ni mucho menos el núcleo.

Una de las cuartas razones y subsiguientes es la constancia... Tener alguien con el que encontrarte diariamente... semanalmente... ¡mensualmente! Y hacer una recopilación de los últimos días, te hace mantenerte vivo, puedes comprobar como va pasando el tiempo, puedes amontonar las cosas que han pasado en un año y decir “¡¡mira!! ¡Todo eso es vida!” Puedes coger a tus nietos, y contarle cosas que de otra forma hubiesen caído en el olvido... ahhhh, el olvido, la destrucción total... la aniquilación del ser... “Te eterniza” decía yo hace unos párrafos. ¿Ves? Parece que no iba yo muy desencaminado.

Sí. Definitivamente tener un diario es bueno, aunque quizás no os deberíais llamar Diario... se deberíais llamar “Semanario” o “Bimensual”. Un día es muy poco tiempo, y si tuviese que escribir en ti todos los días, los sucesos escritos estarían espolvoreados con multitud de detalles sin importancia que taparían la esencia primordial. Así que no temas, Querido Diario... no creo que te abandone. Y aunque sé que tu verdadero apellido no es Diario, te trataré como si fueses uno de ellos. No sé cuando será la próxima vez que nos encontremos, amigo, pero da por hecho que traeré muchas cosas interesantes que contarte. ¡Hasta la próxima!

8 comentarios:

Yo soy Joss dijo...

genial, una ventana abierta al complejo y estriado cerebro de little ordo... ñam!

Little Ordo dijo...

No querras comerte mi cerebro, ¡¿verdad?!

-_-U

Mira que eso que dicen de "De lo que se come se cria" ¡es mentira!

Nacho dijo...

Uoooooo yo quiero ser tu diario Ordo!

Nacho dijo...

Eeeeeeh? Nachoooo? Quién es nachoooooooooo, yo soy elfa!!! Como se cambia esto y por qué lo hace solo y se inventa nooooooombres???

elfa dijo...

??

Chá dijo...

Hola Elfa, no sabía que te habías cambiado de sexo, pero bueno, serás igual de bien recibidacomo Nacho.

Nacho macho.. ummm

elfa dijo...

XDDDDDDD Ya verás cuando te enseñe lo que me he cambiado a parte del nombre, nena.

Chá dijo...

umm elfa... ya sabes que te esperaré con las piernas abiertas...