19 en el Aleph de Borges

"Una copita del seudo coñac - ordenó - y te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de la baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo ¡fácil empresa! A los pocos minutos ves el Aleph. ¡El microcosmo de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, el multum in parvo!

Repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta diecinueve escalones.

¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Cada cosa era infinitas cosas, porque yo claramente las veía desde todos los puntos del universo"


Artículo 19
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

* Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.



Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Biblia, Libro 19 (Salmos), 19:1

domingo, 9 de septiembre de 2007

Así empezó todo (aunque todavía no sepamos el qué)


Todo empezó una mañana, cuando iba con mi cesta y mi caperuza roja en dirección a casa de mi abuela, Angela Lansbury.

Yo, feliz y ajena a todos los peligros de mi alrededor, saltaba inocentemente los matorrales, y rodeaba los árboles del bosque cuando, sin más, me caí escaleras abajo por la boca del metro de Chueca. “¿Pero qué coño es esto?” Pensaba yo mientras rodaba y perdia la movilidad en mi brazo del centro...Cuando por fin aterricé, me encontre encima de un hombretón, que me recordaba en exceso a un político de cuyo nombre no quiero acordarme (pero que prefiere los helicopteros al trasporte público...).

Así fue como me quedé embarazada, pariendome nueve meses a mi misma, como la persona que ahora conoceís, Don Quijote de la Mancha (no la de la famosa becaria), y la polución variadita.

1 comentario:

Chá dijo...

¿the sexual peach experience??? muy fuerte lo tuyo... ayyy, mi cosita! digoo....muy bien, me alegra que usted haya colaborado en el 19...ejem...

Sabemos tu plan, no intentes huir a Siria...no sin nosotros!

P.D. Mmm, ya, así que te caíste en Chueca ajá...